Anulación del voto: llamado

"Elio Henríquez * CP. A propósito de la campana ciudadana surgida semanas atrás para anular el voto en las elecciones federales del próximo 5 de julio, la investigadora Xochitl Leyva afirmó que quienes claman por esta medida son sistémicos que habían apostado todo a la democracia electoral como vía posible para cambiar la situación del país.

Afirmó que quienes piensan que la anulación del voto será un llamado de atención simbólico para el sistema político y los partidos en particular, probablemente estén errados, ya que ""en este país los llamados simbólicos no funcionan; si no son aparatosos no se cimbra este país"".

La investigadora del Centro de Investigaciones en Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), que cuenta con un doctorado en antropología, aseveró que para alguien que es sistémico, el punto más radical al que se puede llegar es el de anular el voto, como propone ahora un grupo ciudadano.

A pregunta expresa, Leyva afirmó que si la campana de anular el voto se toma como un ""ya basta"" y como una crítica profunda al sistema de partidos, se puede establecer un paralelismo con la postura que desde 1995 asumieron los zapatistas en Chiapas de abstenerse de sufragar.

Anadió que la diferencia estructural está en que los ""anulistas siguen creyendo que la vía electoral debe ser perfeccionada, mientras que los zapatistas han dicho que esa vía no funciona y que debe de ser la participación democrática popular de base, de izquierda, desde abajo"" la que impere.

En entrevista con Cuarto Poder reiteró que quienes claman por la anulación del voto en los próximos comicios, a nivel de elites intelectuales, son quienes ""apostaron todo a la democracia electoral, no sólo a la transición sino a la alternancia en el poder y participación ciudadana"".

Abundó: ""Cómo estará de podrido el sistema que hasta ellos mismos dicen ahora 'anulemos el voto como forma de protesta porque ya no hay casi vías' -para ellos la armada no lo es-. El hartazgo del sistema político mexicano y el límite de la democracia electoral está mostrado hoy. Quienes pensaban que esa vía era la mejor y casi la única llaman a la anulación del voto.""

Eso, subrayó la investigadora, ""le da en parte la razón a los zapatistas en términos de que desde 1994 llegó a un hartazgo del sistema político y de los posibles futuros del Tratado de Libre Comercio de Norte América"".

Sostuvo que la gente que en algunas regiones le apostó al zaptismo en sus inicios era la que no había participado en elecciones antes de 1994 y no estaba integrada al sistema de partidos. Muchos de ellos, expresó, ""se saltaron de la no participación política a la participación vía el PRD, al cual vimos crecer en Chiapas de manera exorbitante, y de los movimientos sociales y organizaciones políticas, pero mucha de esa gente también se saltó de la no participación política al rechazo de la participación vía electoral"".

Comentó que ""ahora se vuelve a tocar algo importante: los límites del sistema de partidos y de la democracia electoral"", aunque en esta ocasión ""los anulistas lo hacen por hartazgo de lo que ha venido sucediendo con las elecciones, sobre todo de 1994 para acá, y luego con la crisis del 2006"".

Leyva indicó que estos extremos, el que le apostó a la transición democrática vía elecciones y el zapatismo que le puso el ""ya basta"" en el momento en que se daba la integración económica con Estados Unidos y Canadá, ""se tocan en este momento, aunque por razones muy distintas, porque no tienen similitud en cuanto al origen de su hartazgo, pero los anulistas de ahora están diciendo su 'ya basta' al sistema de partidos y a la democracia electoral como es practicada ahora, aunque no dejan de creer que la vía electoral es la única, y no creen como nosotros que ese sistema no va a funcionar"".

El problema, remarcó la investigadora, ""es sistémico y estructural, el sistema democrático de partidos tiene un gran problema y no es que funcione mejor y lo podemos perfeccionar, pues ya se vio lo que pasó en Estados Unidos con la elección de George Bush hace algunos anos, cuando ese ufanan de que ellos tienen la democracia perfecta.

Ante la pregunta concreta de si el movimiento anulista tiene algún parecido con postura del zapatistas de hace 14 anos, respondió: ""Si tomamos el anulismo como un 'ya basta' y como una crítica profunda al sistema democrático de partidos, sí, pero la diferencia estructural está en que esos senores anulistas siguen creyendo que esa vía tiene que ser perfeccionada y que esa es la única; en cambio los zapatistas han dicho que esa vía no funciona y que debe de ser la participación democrática popular de base, de izquierda, desde abajo ---no la otra que es la de arriba-- la de la representación.""

Dijo que el problema que le ve a los anulistas ""es que siguen jugando en el juego, y mientras no se salgan, darán de patadas pero seguirán dentro de la jugada"".

Manifestó que ""la democracia participativa por la que abogamos muchos es casi imposible de practicarle"" en este país. ""En teoría, la democracia participativa complementa a la electoral y deben de ir de la mano, pero aquí la primera se opone, critica y busca una vía que enfrenta a la electoral, la cual significa en México corrupción, enriquecimiento ilegítimo, partidos que no representan o monopolizan la representación"".

Estas dos formas de democracia no deberían ser antagónicas y esa es la raíz de fondo por lo cual los zapatistas tienen una crítica tan radical hacia todos los líderes de los partidos políticos, afirmó a investigadora, que se ha mantenido al lado de las luchas del zapatismo.

Para Leyva, la quema de algunas urnas electorales en 1997 por parte de los zapatistas ""fue resultado de la descomposición social armada, política y paramilitar que había en ese momento en el estado, y en ese marco las elecciones eran otro campo de batalla"".

Recordó que la quema de las urnas ""fue leída como el sacrilegio más grande a la democracia"", incluyendo a los que ahora promueven el anulismo, pero no se han dado cuenta de que el sacrilegio más grande fue la masacre de 45 indígenas, ocurrida en Acteal el 22 de diciembre de 1997.

""Cuando la quema de urnas algunos hicieron un mitote pero no gastaron al misma cantidad de tinta cuando ocurrió la masacre de Acteal"", concluyó.

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