Apadrinan a niña con 80 terapias en el CRIT

Como parte de su compromiso con la responsabilidad social y el bienestar de las familias chiapanecas, el Comité de Damas de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) Chiapas realizó la entrega de un donativo económico al CRIT Chiapas, mediante el cual se apadrinará a una niña de cuatro años de edad, garantizando 80 terapias especializadas durante un año para fortalecer el proceso de rehabilitación que lleva en el referido centro y mejorar con ello su calidad de vida.

La presidenta del Comité de Damas, María de la Paz Vázquez Zebadúa, encabezó la entrega oficial del apoyo económico, acompañada de Cristel Rafaela Barreras Teco y Deysi Ancheyta Palacios.

La ingeniera subrayó que esta acción no es un hecho aislado, sino el reflejo de una filosofía de trabajo que impulsan a nivel nacional a través del programa “Cadena de Bendiciones”, el cual convoca a cada delegación estatal a tender puentes de ayuda mensual con instituciones y familias que enfrentan retos mayúsculos.

El respaldo institucional no se hizo esperar. El presidente de la CMIC Chiapas, Rogelio Tamayo Carboney, junto al tesorero, Romeo Guadalupe Natarén Velázquez, y la vicepresidenta de Obras Públicas, Teresa Marina Gómez Flores Zebadúa, refrendaron que la Cámara camina de la mano de sus agremiados en causas que promueven la inclusión y la salud integral, demostrando que el gremio constructor tiene un corazón que va más allá de los planos y las estructuras.

Agradecimiento

Desde el Centro de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT) Chiapas, la gratitud fue el eje del mensaje. Su director general, Eduardo Estrada Molina, destacó que cada donativo como este se convierte en una llave que abre puertas a la autonomía y la dignidad. “Que una niña pueda recibir 80 terapias continuas no es menor; es la diferencia entre estancarse y avanzar hacia una mejor calidad de vida, no solo para ella, sino para toda su familia”, señaló.

Los padres de la pequeña beneficiada, visiblemente conmovidos, tomaron la palabra para agradecer lo que calificaron como un “milagro de solidaridad”. Narraron que el esfuerzo diario por costear las terapias era inmenso, y este apadrinamiento llega como un alivio que les permite soñar con un futuro donde su hija pueda desarrollarse plenamente.