Debido a que la población no está depositando los cubrebocas en los espacios adecuados para cuando termina su funcionalidad, estos objetos de protección para evitar contagios por el covid-19 están apareciendo y contaminando esteros locales, situación que impacta de forma directa en la fauna silvestre, denunció Nalleli Sánchez, técnica para la cultura ambiental en la Reserva de la Biósfera La Encrucijada.
La reserva, bajo el resguardo de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), está conformada por seis municipios (Pijijiapan, Mapastepec, Acapetahua, Villa Comaltitlán, Huixtla y Mazatán) y tiene como característica central los manglares más altos del Pacífico mexicano, además alberga 144 mil 868 hectáreas que se complementan de humedales y playas.
En la zona costera además de observar polietileno o plásticos, dijo Sánchez, ahora el personal de la dependencia federal está detectando la llegada de los cubrebocas usados, situación que ha generado preocupación por los daños colaterales que esto puede representar para las especies.
Al citar a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), recordó que cada año llegan al mar 13 millones de toneladas de plásticos que pueden ser visibles en la superficie, otro porcentaje termina en el fondo del océano.
“Esa nueva normalidad ha llegado a nuestra costa, a nuestros mares, a nuestros esteros; me refiero al cubrebocas, se puede visualizar en la superficie, es lamentable, es triste”, complementó.
Puntualizó que, a pesar que se vive una situación ya de por sí complicada con la pandemia, ahora las autoridades ambientales se tienen que enfrentar a otro problema relacionado con la recolección de estos residuos que, en algún momento, pueden significar un riesgo para la salud.
La propagación de plásticos y ahora de los cubrebocas, enfatizó, genera una afectación mayor en las tortugas marinas, particularmente, en la golfina, que todos los años llega a las playas de Chiapas para poner sus huevos; lo alarmante, explicó, es que si estas especies se alimentan de partículas de plásticos ponen en riesgo su vida.
Para reducir los impactos, en la zona se realiza la limpieza de las playas y se busca un lugar adecuado para depositar la basura, sin embargo, estas acciones serán insuficientes si la población en los municipios no entiende que no deben aventar los residuos ni en los esteros locales ni tampoco en cualquier espacio acuático.












