Apatía, el síntoma de una crisis en el sistema

El foro planteó distintos retos de la participación ciudadana. Cortesía
El foro planteó distintos retos de la participación ciudadana. Cortesía

“La apatía no es la causa, sino el síntoma de un sistema que no nos deja utilizar los mecanismos”, sostuvo Alexander Dey, representante de Práctica: Laboratorio para la Democracia, en el conversatorio “La ciudadanía como ente activo de la participación ciudadana”, organizado por el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC) de Chiapas, llama transformar las condiciones materiales de las personas.

“Nos dieron un carrazo, un Ferrari que puede hacerlo todo, pero se les olvidó darnos las llaves”, expuso el especialista al advertir que, a pesar de que en el país existen 237 instrumentos de participación ciudadana, casi ninguno es realmente utilizable.

Puso como ejemplo la revocación de mandato impulsada a nivel federal, del cual “Hasta ahora hemos tenido un par de procesos y, ¿saben cuántas personas han sido revocadas de su mandato en todo el país? Nadie las ha usado”.

Y añadió: “No porque la gente no quiera, sino porque se escribieron para legitimar decisiones que vienen desde el poder y no para transferir el poder realmente a la ciudadanía”.

Dey identificó tres grandes desafíos para incentivar la participación. El primero, modificar las condiciones materiales de la gente.

“Vamos a salir a trabajar a las 6 de la mañana, regresamos a nuestra casa a las 7 de la noche y lo que más queremos es prender el fútbol una hora y desconcentrarnos, no saber qué está votando el Congreso”.

El segundo, diseñar instrumentos que realmente se puedan usar, pues “cuando un instrumento se usa, se genera un efecto contagio”, explicó, citando al estudioso David Altman.

Y el tercero, bajar las barreras de acceso, pues el “derecho a participar depende de tu código postal. En Jalisco, el 0.5 % de la ciudadanía puede hacer un plebiscito; en Tlaxcala, el 25 % jamás va a suceder”.

Puso cifras sobre la mesa, en la Ciudad de México se necesitan 113 mil firmas para una iniciativa de ley, algo posible si se es líder sindical o de un partido político; mientras que en Baja California solo 500. “¿Cuál creen que se ha usado más? ¿Cuál creen que ha pasado más iniciativas ciudadanas?”, cuestionó.