La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) aplicó una sanción en el estado por 500 mil pesos a una persona (cuyos datos no fueron revelados) que mantenía fauna silvestre, como loros y guacamayas en cautiverio, así como primates, sin documentación que acreditara su procedencia legal.
El titular de la dependencia en el estado, Jorge Zapata, informó que este tipo de prácticas constituyen un delito ambiental, ya que implican la extracción de animales de su hábitat natural, lo que genera sufrimiento, altera los ecosistemas y debilita la biodiversidad de la región.
Especialistas señalaron que cada ave retirada de su nido y cada mono separado de su entorno natural no solo enfrenta altas probabilidades de muerte, sino que también rompe cadenas ecológicas fundamentales para la regeneración de selvas y bosques.
En un estado megadiverso como Chiapas, estas acciones tienen efectos que van más allá de un solo ejemplar y afectan al equilibrio ambiental en su conjunto.
La Profepa precisó que los recursos obtenidos por esta sanción serán canalizados a unidades de manejo para la conservación de la vida silvestre (UMAs) y a predios o instalaciones que manejan vida silvestre (PIMVS), espacios especializados en la rehabilitación, resguardo y conservación de ejemplares asegurados o rescatados durante operativos.
Autoridades ambientales reiteraron que tener fauna silvestre como mascota sin cumplir la ley no es una falta menor y puede derivar en sanciones económicas severas, además de procesos legales.
Asimismo, hicieron un llamado a la ciudadanía para denunciar cualquier caso de tráfico o posesión ilegal de animales.
La protección del patrimonio natural, subrayaron, no recae únicamente en las instituciones, sino en la corresponsabilidad social para frenar prácticas que ponen en riesgo a especies emblemáticas y a los ecosistemas que sostienen la vida en Chiapas.












