Actualmente en la entidad se está utilizando un nuevo larvicida para el combate del mosco transmisor del dengue, zika y chinkungunya.
Francisco Ortega Farrera, titular de la Secretaría de Salud del estado, explicó que se trata del larvicida BTI, el cual está formulado con una bacteria llamada Bacillus Thuringiensis var Israelensis, que posee toxinas y esporas que ejercen una doble acción insecticida.
Las toxinas actúan dañando el sistema digestivo de la larva del mosquito impidiendo la normal alimentación y causándole la muerte.
A su vez, las esporas ingresan al sistema circulatorio a través de las lesiones causadas previamente por las toxinas y le provocan una septicemia.
Se utiliza como insecticida larvicida para controlar la población de mosquitos y jejenes, especialmente los que son vectores de enfermedades, sin dañar el medio ambiente ni reducir la cantidad de insectos depredadores de los mismos por ser un producto específico.
BTI se aplica en lugares de encharcamiento, aguas estancadas, macetas de hidroponias, floreros, alcantarillas, canaletas, etc. teniendo en cuenta la superficie del espejo de agua y no el volumen total del recipiente.
Su fórmula le brinda alta flotabilidad, reduciendo la degradación y manteniendo el producto al alcance de las larvas.
Es un excelente complemento para la fumigación de formulaciones insecticidas ya que al eliminar larvas disminuye sensiblemente la presión de la plaga, ademas de que no altera la potabilidad de las fuentes de agua.
“Así es como estamos trabajando en el reforzamiento de las acciones preventivas contra el dengue, zika y chikungunya. Ésta sustancia no es tóxica para el ser humano y tampoco daña el medio ambiente”, concluyó.












