En vísperas de las celebraciones decembrinas que se avecinan, María de Lourdes Rodríguez Cuesy, analista en la Dirección de Gestión y Educación Ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn), sugirió a la población utilizar árboles de Navidad que sean naturales y no artificiales, pues estos últimos pueden contaminar los ecosistemas por 500 y hasta mil años.
Lo importante, dijo en entrevista, es que si la gente tiene posibilidades económicas adquiera dichos artículos en lugares que estén certificados o, en su defecto, puedan construir uno con materiales que son reciclables.
Esta última actividad, remarcó, además de que fomenta la convivencia familiar, también evita la contaminación con plásticos que, después de un tiempo, se pueden fragmentar pero siguen causando daño al medio ambiente.
“Estamos reutilizando materiales que ya tenemos en casa; es una manera de ahorrar dinero y de reducir esa cantidad de residuos que siempre mandamos al camión”, complementó.
Siempre que los árboles vengan de plantaciones formales, explicó, son buena opción de compra para la ciudadanía; además, fungen como un pulmón para las ciudades y ayudan a la absorción de carbono y regresan oxígeno.
“Al terminar su vida útil, también se pueden utilizar como composta; lo ideal sería esto antes de enviarlos al camión de basura o depositarlos en un terreno”, remarcó.
Aunque en la entidad no hay espacio de criaderos certificados actuales, los árboles naturales legales se pueden conseguir en establecimientos o centros comerciales; el producto, recordó, debe traer una etiqueta del lugar en el que fueron plantados, ya que de esa forma se puede asegurar una buena compra.
Un porcentaje de la población, comentó, ve como una inversión comprar un árbol de Navidad artificial debido a que lo pueden usar en varios ocasiones; sin embargo, para que el impacto de ese producto se asemeje al de uno natural, tendría que usarse a lo largo de 20 años, situación que es muy difícil que pase.
Finalmente, insistió en que la ciudadanía se pueda organizar para poner su árbol de Navidad creado en casa, con rejas de madera, ramas secas, conos de huevo, rollitos de papel o cualquier material que permita un ahorro y que no arrastre una contaminación a futuro.











