El obispo de la Diócesis local, Felipe Arizmendi Esquivel, pidió a las autoridades que “protejan” al ambientalista Gustavo Castro Soto, director de la agrupación Otros Mundos Chiapas, quien el sábado regresó de Honduras, donde fue víctima de un atentado en el que resultó herido y la dirigente del Consejo de Organizaciones Populares e Indígenas (Copinh), Bertha Cáceres, asesinada.
“Esperamos que no le pase nada, que siga con su trabajo de buscar el bien de las comunidades; todos sabemos que son trabajos expuestos, porque hay gente que siente vulnerados sus derechos y por eso amenazan e incluso asesinan, como ocurrió con Cáceres”, dijo en rueda de prensa.
Reiteró que quienes luchan por el bien de la comunidad, con frecuencia se exponen, “por lo que esperamos que tanto a Gustavo Castro como a los demás que reinvindican los derechos de las comunidades, se les proteja y que no les pase mayor cosa, al contrario, que puedan seguir con su trabajo”.
Arizmendi Esquivel expresó su alegría de que el ambientalista haya regresado al país “porque se insistió tanto en ello que, qué bueno que se pudo lograr”.
Insistió en que “nos preocupa la seguridad de todos los que se dedican a hacer el bien de la comunidad. Lo veo también con sacerdotes que a veces pasan problemas como el párroco de Simojovel, Marcelo Pérez Pérez, que de cuando en cuando sigue siendo amenazado todavía”.
Señaló que “todo aquel que ve por el bien de la comunidad y afecta intereses, es perseguido y atacado, como nos ocurre cuando, por ejemplo, luchamos contra la venta de alcohol, que no les gusta a los cantineros y a las autoridades que a veces se coluden con ellos, que hablemos de esos temas”.
Concluyó: “Si defendemos los derechos de los indígenas no falta gente que se moleste y dice que por qué lo hacemos; el papa Francisco dijo que hay que pedir perdón y no faltó quien dijera aquí que de qué tiene que pedir perdón, olvidando todo lo que se ha hecho en contra de los indígenas”.












