Armando Rivera: 55 años de radio

55 años frente al micrófono le han valido experiencias únicas. Diego Pérez / CP
55 años frente al micrófono le han valido experiencias únicas. Diego Pérez / CP

Elocuente, carismático y sencillo, son las palabras que definen a don Armando Rivera, quien desde hace 55 años trabaja frente al micrófono. Ha entrevistado a grandes artistas como Antonio Aguilar y Flor Silvestre. Para él esa experiencia sirve para ser más modestos. “No porque esté con los Tigres me van a dar unos cuantos años más de vida… Eso sirve para ser más humildes”.

Nació en la finca San Lucas, y llegó a la ciudad de Comitán a los 4 años. No se considera comiteco de nacimiento, pero sí de corazón. Hace unos días recibió por la Asociación Nacional de Locutores de México la medalla Carlos Pickering por 50 años de trayectoria. 

Época dorada

“La radio de antes era vista de otro modo. Los locutores parecían dioses”, aunque luego corrigió, pues dijo que grande, solo Dios. Sin embargo, dio cuenta de la evolución e importancia de un medio de comunicación que funcionó para educar, conectar y mantener informada a la población en una era poco interconectada o en los espacios más recónditos del estado. 

A sus 82 años, conserva el vigor. Tiene licencia categoría A desde hace casi 50 años. Un permiso que históricamente expedía la Secretaría de Educación Pública (SEP) en México para certificar a los locutores profesionales de radio y televisión y que “casi no la dan”. 

Él la obtuvo por estudio y habilidad, después de que alguien lo encerrara en una cabina para probarlo.

El llamado

Su primer contacto con una emisora ocurrió por una promoción de la casa comercial de los Hermanos Vázquez, que rifó una camisola entre quienes contestaran ocho o nueve preguntas. 

Él ya sentía la “cosquillita” de querer ser locutor. Estudió lo necesario para saber qué era la radio. De diez preguntas, contestó nueve. Después recibió una llamada; lo buscaban de México, de la colonia Narvarte. 

Trabajaba ahí Radio XERH, Radio Tricolor. Don Armando hace una pausa y con voz de locutor recuerda el eslogan: “si a usted no le gusta la música mexicana, apague su radio, porque México canta y México vive en sus canciones. –termina la actuación bucal–. Esa radio era famosa, y se oía en muchos lugares”, dijo.

Humildad

En su cabina tiene cerca de 70 retratos de artistas. Mencionó a Antonio Aguilar, Flor Silvestre, Pepe Aguilar, Los Tigres del Norte, Bronco y muchos más. 

No usa esas fotografías como trofeo. Para él, la cercanía con los grandes sirve para ser más humilde. 

Recordó el día en que fue a pedir permiso a don Vicente Fernández. Acudió con una señora de Guadalajara para solicitar un día especial para su medio. La respuesta fue: “Hazlo por escrito y en tres meses tienes la contestación”. La contestación llegó firmada por él. Estuvieron allá un día para entrevistarlo. 

En el Día Internacional del Mariachi. Don Armando estuvo ni más ni menos que con el Mariachi Vargas. Y emocionado recuerda el speech de aquel momento: “Armando Rivera, Radio Más, la 98.9, Mariachi Vargas”.

Don Armando se describe como alguien que se metía a las cabinas, con deseos de aprender, pero sin caer mal. Practicó el respeto, el “buenas tardes”, el “con permiso”, el “me puedo sentar”. Eso ayuda mucho, apuntó. En su trabajo, dijo, es indispensable la educación, el respeto y la sencillez.

Actualmente tiene una concesión en Cintalapa, con 50 mil watts y cobertura de unos 200 kilómetros. Las antenas están en un cerro de más de 4 mil metros de altura. 

El padrino

Su carrera también cruzó fronteras. Es padrino de dos radios en Guatemala, donde se le nombró hijo predilecto de ese país. 

Recibió una llave que pesa como un kilo, entregada por un obispo en un evento católico. En esa ocasión, más de 10 mil personas pararon la frontera con permiso de Gobernación. “Ha sido un hombre suertudo”, dijo.

Recomendaciones

A los jóvenes y a quienes manejan un medio les dejó una recomendación: “Radio es uno y la radio es otro”, expresó. Pidió sencillez y humildad. No creerse grande por tener un micrófono. Usar la educación, el “con permiso”, el “buenos días” y el “ya me voy”. 

Ante el cambio de la radio hacia internet, su respuesta se centró en los cambios de una época hipercomercializada, donde hay mucho engrandecimiento, y lamentó que a veces “uno saluda y nadie contesta”. 

También habló de la calidad, sobre todo la humana, que hace de la persona y el medio un bastión de cambio. En el lugar donde estaba, observó años de trabajo y calidad. 

La radio, afirmó, se fue para abajo. Calculó una baja de 70 por ciento, si no es más. Sin embargo, todo depende de la habilidad de quien está sentado frente al micrófono. Algunos llegan a dormirse. La gente quiere motivación, actividad y dinamismo.