Pese a la crisis generalizada, el avasallamiento de las nuevas generaciones a las tecnologías móviles y a las redes sociales, existen tradiciones que perduran a través del tiempo.
Una de ellas es el armado del nacimiento, la representación de la llegada de Jesús al mundo terrenal.
En Tuxtla, las familias llegando a diciembre llevan a cabo este significativo acto, principalmente en un rincón que ya es destinado para este fin o ha sido seleccionado previamente para ello.
Composición
Básicamente un nacimiento se compone de los personajes, musgo, heno, el pesebre y la estrella de Belén, los cuales tienen un costo de aproximadamente dos mil pesos, dependiendo siempre del tamaño.
En los mercados tradicionales ya se prepararon para esta festividad decembrina que año con año incrementa hasta un 15 por ciento sus ventas.
Aunque los primeros días de diciembre son fundamentales para su venta, algunas personas realizan sus compras para el nacimiento hasta el 15, que es cuando algunos terminan de recibir el aguinaldo.
Vendedores de figuras religiosas reconocen que en muchas familias representa una época de unión entre los suyos colocar el nacimiento en los hogares.
Zenaida, propietaria de un local de ventas de figuras religiosas, dijo que los tuxtlecos son devotos, por ello estos negocios perduran con el paso del tiempo, siendo las más solicitadas las de San Judas Tadeo y en fin de año las del Niño Dios y el nacimiento en general.
Expuso que desde hace diez años los precios de estos productos han tenido poca variación para la venta, por ello quizá sigan siendo comercializados sin mayor problema.
“Las familias de Tuxtla todavía tienen esa bonita costumbre; afortunadamente la clientela se mantiene, aunque las ventas no son tan buenas siempre repuntan en fin de año desde las festividades de la virgen de Guadalupe hasta la Navidad”, consideró.
En su pequeño local ubicado dentro del mercado Juan Sabines, la gente llega para adquirir las imágenes de un metro cuarenta de alto, hasta las pequeñas que llegan a tres centímetros, las cuales generalmente son buscadas para ser otorgadas como recuerdos.
Los precios de estas figuras también han tenido que acomodarse de acuerdo a los bolsillos.
“Los nacimientos completos que son de 20 centímetros están en 800 pesos, mientras que el de 40 centímetros está en mil 600 pesos, todo está elaborado en fibra de vidrio”.
De acuerdo a su experiencia, la fe tiene mucho que ver en estas tradiciones, de donde se derivan los rezos, los altares y por supuesto los nacimientos.
“Nosotros vivimos de la fe, en cada festividad tenemos la esperanza de que los clientes vengan a solicitar alguna imagen, recuerdo o comprar alguna figura de los santos católicos principalmente”, explicó.
La comerciante de estos productos reconoció que a pesar de las adversidades es un buen negocio, le ha dado para comer y salir adelante desde que comenzó hace 15 años.
“El gasto realizado no es considerado como tal, es parte de la cultura, es muy común que entre las familias se regalen estas figuras religiosas, también son parte de la unidad entre ellos, incluso en el caso de los Niños Dios y la virgen, se heredan de generación en generación”, explicó.
Afortunadamente para este giro no existe competencia en los grandes supermercados que se centran en vender enlatados, electrónicos o productos relacionados con la tecnología.
Por ende, destacó, que mientras esta tradición siga viva y arraigada en las familias también estos comerciantes lo seguirán.
“La costumbre del nacimiento es mexicana, sin embargo en cada rincón de los estados, de las comunidades por ejemplo de Chiapas, le dan su toque especial, pero todo va relacionado con el nacimiento de la esperanza, la cual todo el mundo espera con mucha fe”.












