En Chiapas se han comenzado a desarrollar trabajos en materia de Arqueología Subacuática en yacimientos prehispánicos con la finalidad de obtener información y vestigios que permitan conocer más sobre las poblaciones que habitaron en la zona de la Selva Lacandona.
En este sentido, el investigador de tiempo completo de la Escuela de Arqueología de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), Marx Navarro Castillo, dio a conocer que trabaja en el proyecto Rancho Ojo de Agua en la Periferia de Centros Clásicos Mayas, que se encuentra ubicado en la localidad de Nueva Palestina en el municipio de Ocosingo.
Destacó que dentro del proyecto “Rancho Ojo de Agua” se enfocaron en pequeños asentamientos prehispánicos que están cerca de Bonampak y Yaxchilán, en donde se ha puesto paca atención y consideró deben ser tomados en cuenta aunque no son tan majestuosos como Palenque.
Señaló que el proyecto se comenzó a través de un recorrido de superficie en marzo del año pasado para identificar la presencia vestigios cerámicos para hacer las excavaciones que son solicitadas ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) a través del estudio previo.
Expuso que en estas zonas que no han sido estudiadas sistemáticamente existen asentamientos en donde existieron poblaciones que entablaron relaciones con culturas más grandes, mismo que se puede deducir a través de las semejanzas en los tipos cerámicos y su relación comercial.
Y es que Chiapas resguarda un tesoro escondido en cuevas acuáticas así como en cenotes, como es el caso del Cenote Agua Azul, en la zona arqueológica de Chincultik, donde se han hallado restos humanos que evidencian sacrificios humanos, así como restos de cerámica y cajitas en las que se colocaron ofrendas dedicadas a los dioses relacionados con el agua.
Navarro Castillo puntualizó que hay que sistematizar la ciencia y no es solamente “cavar por cavar un hoyo” ni “sumergirse por sumergirse al agua” sino trazar los transectos y saber dónde es propicio para realizar las investigaciones.
El arqueólogo expresó que esta área tiene poca presencia de cerámica, sin embargo, se pudo identificar a través de ella su cronología que data del clásico tardío, en donde también se encontraron materiales de obsidiana.
Aunado a ello, al estar conviviendo con la población de Nueva Palestina notaron que desarrollan actividades religiosas y sociales asociadas a los cuerpos de aguas, al ser un pueblo agrícola y por esto son muy importantes las lluvias para ellos, “iban al ojo de agua para pedir a los dioses por lluvias buenas llevando ofrendas”. Situación que los llevó investigar sobre si esta práctica fue generalizada también en la época prehispánica.
El investigador que realizó sus estudios de doctorado en la Universidad Estatal de Nueva York, sostuvo que en lo que se refiere a la zona maya no se había llevado a cabo estudios sistematizados en arqueología subacuática.
En la inmersiones subacuáticas se encontraron restos cerámicos de gran tamaño, no obstante, al pedir sólo el permiso para el recorrido superficial no se pudieron hacer excavaciones debajo del agua, el cual sería el siguiente paso dentro de este proyecto tras obtener estos resultados.
Una característica peculiar de la arqueología subacuática es que es demasiada cara, sobre todo por el equipo que se usa, como por ejemplo, al tener que llenar tanques de oxigeno para bucear y realizar las exploraciones.
Destacó que este proyecto que fue financiado Programa Federal para el Desarrollo Profesional Docente, para el Tipo Superior (Prodep), no está en pausa sino en el proceso de escribir un reporte de todo lo encontrado; posteriormente buscarán becas para contar con recursos de al menos 500 mil pesos y continuar con las investigaciones.












