Las costas chiapanecas y en especial la de manglares en la Comunidad de Barra de San Simón al sur de la cabecera municipal de Mazatán se convierten en esta temporada invernal como una cálida opción para cientos y quizás miles de aves migratorias que huyen del frío invernal en el norte del continente y los visitantes y lugareños pueden observarlos durante esta temporada.
Atractivos
Y es que la llamada Barra de San José, en el municipio de Mazatán, es un lugar con grandes atractivos pero sobre todo con un reencuentro con la naturaleza, es parte de la reserva de la biosfera La Encrucijada, un conjunto de esteros, zonas de pantanos y selva tropical con una extensión de 144, 868 hectáreas de 8 municipios del sur de Chiapas.
El Instituto de historia natural tiene registradas más de 300 aves endémicas en la zona así como un considerable número de aves migratorias, en lo que se considera un reducto para la conservación y preservación de estas especies que se posan entre los árboles de mangle de la costa chiapaneca que además son considerados como de los más altos en su tipo en el continente.
Clima
La temperatura es idónea para que aves migrantes que provienen de lugares distantes de los Estados Unidos y Canadá buscan anidar en la costa de Chiapas durante los siguientes meses, según comenta el director de Ecología Municipal del ayuntamiento de Mazatán, Gabriel Villarreal, con emoción nos describe las características del ganso canadiense, el pelícano blanco, el pelícano, el pelícano gris, la gallareta, la garza morena, el cigüeño, entre otras muchas aves que se agrupan en esta zona.
Para el alcalde de Mazatán, Ricardo Ortega, una persona identificada con el campo y el mar, la migración de las aves es uno de los pasajes mas cotidianos que tiene este municipio que cuenta con bocabarras, playas y especies de isletas donde confluyen los ríos y el mar por donde se pueden observar aves endémicas el pelícano, gaviota, garza morena, garza blanca y las migrantes.











