Hamaqueros del municipio de Berriozábal denunciaron que debido a la pandemia, la volatilidad en el precio del hilo y la introducción de hamacas de fábrica, la actividad artesanal se está volviendo insostenible.
Así lo dio a conocer Vicente Ovando Ovando, hamaquero desde hace más de 30 años, en la considerada capital estatal de las hamacas. Destacó que una de las principales problemáticas a las que se enfrentan como creadores es la comercialización de hamacas de fábrica, las cuales se venden a precios más económicos y, considera, demeritan el trabajo del artesano.
Subrayó que a partir del mes de marzo hay un descontento en el municipio por el incremento en los precios del hilo, los cuales no se mantienen fijos, variando desde los 107 pesos por kilo a los 70 pesos, lo que les afecta en sus dinámicas de venta.
“Es una cadenita que nos viene a afectar a todos, porque si le sube el vendedor de hilo, le voy a subir yo, pero no creas que mi comprador no me va querer pagar más, él tiene que viajar, que comer, que ponerse al sol, y si él le sube, la gente no le va a querer comprar; esto nos viene a dar en la torre a nosotros los tejedores”, dijo.
Explicó que debido a las bajas ventas obtenidas a partir de la pandemia, la actividad se ha vuelto insostenible. Y recalcó que el trabajo “ya no está funcionando”, mientras mostraba una bolsa llena de hamacas, las cuales no ha podido vender desde hace un mes.
El artesano exclamó que debido a ello ya no puede considerar su actividad como un trabajo fijo, teniendo que dedicarse al cultivo de plantas de ornato para su subsistencia, las cuales vende junto con su familia en el centro del municipio.











