El arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Fabio Martínez Castilla, ofició la misa de Domingo de Resurrección en la Catedral de San Marcos, con lo que finaliza la Semana Santa.
Ante una gran concurrencia de feligreses reunidos, el monseñor agradeció la asistencia y envió un mensaje de paz. Recordó que es tiempo de alegría por el milagro de Jesús resucitado.
Dijo que como Jesucristo venció a la muerte y volvió a la vida tras el sufrimiento que pasó el Viernes Santo, en el que fue crucificado, además el aparecer ante los discípulos, quienes fueron testigos del milagro; les da un mensaje de amor y paz, así como pedirles que prediquen las enseñanzas.
En el último día de la Semana Santa, el Domingo de Pascua, el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez invitó a todos a resucitar como hombres y mujeres de esperanza, a no quedarse en lo negativo de nuestra vida y del mundo que nos rodea.
Señaló que Jesús resucitado dice que todo puede tener nueva vida y que cada uno puede dar un paso maravilloso de resurrección, para que nadie se meta en el sepulcro de la tristeza, del rencor, de la apatía y de la indiferencia egoísta que mata corazones.
“La resurrección es la fiesta de la esperanza, nos ha dicho el papa Francisco, que nos ofrece siempre desde el amor de Dios nuevas oportunidades en la vida”, agregó.
Indicó que todo puede tener nueva vida si se abren los corazones al resucitado y cada uno deja tomar de su mano para que él saque de los sepulcros, que han edificado con actitudes de rencor, egoísmo, indiferencia, individualismo, injusticia y a veces hasta de violencia.
Llamó a todos a descubrir, aceptar y saborear la bondad que Dios ha sembrado en cada uno.












