Fabio Martínez Castilla, arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, hizo un llamado a la conciencia de la población, ya que citó que la pandemia sigue pegando muy fuerte, en especial a los más pobres y, como se ven las cosas, esta crisis aún tiene mucho camino por andar.
En este contexto, reconoció que es muy importante mantener la prevención como principal medio de cuidado de la salud.
Conciencia
Martínez Castilla recalcó que lo más importante es asumir que se vive en una nueva realidad, por lo que dijo que hace un fuerte llamado a la conciencia de todos, para que no se relajen las medidas de autocuidado, a fin de que no se baje la guardia ante una situación que parece no tener fin.
Por lo anterior comentó que ha instado a los sacerdotes a mantener el mensaje del cuidado de la salud con la feligresía, además de que se retomarán medidas de mayor distanciamiento entre las personas que acuden a las iglesias.
En cuanto al tema de la vacuna, el arzobispo dijo que han surgido diferentes posturas, y con justa razón, especialmente sobre un tipo de vacuna en específico, las que durante el proceso de investigación y producción han utilizado líneas celulares de fetos abortados, ya que en la opinión de algunos esto puede significar una especie de justificación del aborto.
Por lo que dijo que la Congregación de la Doctrina de la Fe ya ha tomado una postura sobre ello, lo cual significa que el magisterio se ha definido; destacó que es importante señalar que de ninguna manera se está aprobando, hablando o al menos sugiriendo, que el aborto provocado pueda ser aceptable en algunos casos, por lo que nos debe quedar muy claro que el aborto provocado es un crimen y no existe razón justificante para recurrir a ello, ya que es un mal moral y su desaprobación no está sujeta a negociación.
La Congregación es muy clara al señalar que la licitud sólo aplica cuando no se tienen más alternativas y urge a la comunidad científica procurar que se elaboraren vacunas que no supongan un dilema moral para las personas.
El arzobispo explicó que tomó como ejemplo al papa Francisco y al papa emérito Benedicto XVI, “quienes se han vacuna do como un ejemplo de amor a la vida y además somos responsables de la salud y la vida de los demás”.












