Aseguran atención a víctimas de violencia

La violencia se considera un problema social porque las consecuencias que tiene son a corto, mediano y largo plazo, y no únicamente en una línea, pues afecta en el bienestar general de la persona víctima y en todos sus contextos: desde las agresiones físicas de leves a severas, golpes, luxaciones, hematomas, quemaduras, traumatismos, mutilaciones.

En el área sexual se pueden presentar embarazos no deseados (en adolescentes), infecciones de transmisión sexual, problemas con la sexualidad; en el daño psicológico ataca a la autoestima, la toma de decisiones, la asertividad, temores, miedos, que limitan la respuesta de las víctimas, así lo señaló Ivette Alejandra Chacón, responsable del Programa de Prevención y Atención a la Violencia Familiar y de Género.

Históricamente, las mujeres han sido víctimas de la violencia por modelos y paradigmas sociales, considerando que son madres, hijas, esposas, hermanas quienes sufren mayor impacto social, porque la afectación no es únicamente a su persona, pues se traslada a las personas que están bajo su cuidado como son los hijos o personas adultas mayores.

Desafortunadamente, en algunas personas la violencia tiene como características que es normalizada e invisibilizada, por lo que siguen alimentando conductas violentas y replicándolas en las próximas generaciones, que aprenden de lo que observan en su entorno diario.

En muchos casos la violencia se minimiza, aunque esté cerca de su círculo, porque es muy complejo que una persona pueda hablar y decir que vive violencia, debido a todos los tabúes, mitos, estigmas que prevalecen aún en la sociedad.