Asfalto que dona Pemex a Tuxtla es desviado

La corrupción llegó para quedarse en el Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez.

Y es que desde hace casi tres trienios el cemento asfáltico que dona PEMEX, no aterriza en Obras Viales.

Éste se entrega a una empresa particular, por lo que las calles empeoran su estado y el bacheo se realiza con escombro o tierra.

Ayer mismo en la 15 Oriente esquina con cuarta norte, bautizaron un bache con el nombre de “Fernando”, minutos después fue rellenado con tierra.

De acuerdo a documentos oficiales la paraestatal dona a la capital del estado un promedio de 40 pipas cada año de AC 20, que significan mil 600 toneladas de cemento asfáltico.

Al diluirlo, el material de cada pipa se convierte en 63 mil litros de emulsión, con lo que se pueden pavimentar alrededor de ocho calles completas.

Desde hace casi nueve años el producto se canaliza a las empresas AZL y Servicios Constructivos Asociados, presuntamente propiedad de Ángel Eraclio Lara Zúñiga.

Mientras tanto, la Dirección de Obras Viales del Ayuntamiento ha sido desmantelada. Poco a poco desaparece maquinaria, equipo y unidades como la Jettpatcher que servía para bacheo, que desde hace tres meses se encuentra en poder de funcionarios municipales que la ocupan para servicios particulares.

Además el ácido clorhídrico y emulsificante que hay en existencia ha ido perdiendo propiedades, ya que desde el 2010 se dejó de utilizar ante el desvío descarado de las donaciones de Petróleos Mexicanos.

Este material han intentado saquearlo pero los encargados no lo han permitido, levantando actas para no ser involucrados en actos ilícitos.

La desaparición de este material es un delito federal que desafortunadamente no ha sido sancionado e involucra a los tres últimos alcaldes de la capital chiapaneca.

A pesar de esto sólo se ha generado una investigación —en el 2010— a Teodoro Valls, que se desempeñaba como como Director de Obras Viales y que fue con quien inicia este fraude, pero el funcionario municipal fue protegido y la indagatoria no tuvo continuidad.

Actualmente los presuntos negocios con asfalto que dejan ganancias por más de 26 millones de pesos anuales son dirigidas por Servando Martínez, que no ocupa ningún cargo, pero presuntamente es el que ilegalmente se encarga de las licitaciones de obras en el Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez que dirige Fernando Castellanos Cal y Mayor.

Servando opera desde la Secretaría de Obras Públicas, cobra los diezmos y de la noche a la mañana se ha convertido en un poderoso millonario que aspira a la Presidencia Municipal capitalina.

Este fraude que se realiza con las donaciones de Pemex propicia que el estado de las más de 45 mil calles que tiene la capital del estado se encuentren en condiciones deplorables.

La justificante oficial es que no hay recursos, pero también están involucrados el director de Obras Viales, José Luis Zea; el encargado del departamento de Bacheo, Hugo Ríos Cundapí y José Antonio Matus, extitular de Obras Viales, que ha tenido diversos cargos en otras administraciones municipales, donde aprendió el manejo fraudulento que se le da al AC 20.

La causa de la falta de mantenimiento al pavimento está relacionado con el fraude, e incluso muchas calles han sido destruidas para introducir agua o drenaje y luego son abandonadas.

Tal es el caso de la que se ubica en el barrio Hidalgo entre la 4ª norte y 15 oriente, donde se levantó el pavimento desde hace tres años y la obra quedó paralizada, mientras que calles aledañas están llenas de grandes agujeros.

De la misma manera se encuentran dos calles en la 4ª Norte, entre 15 y 16 Poniente, obras donde se levantó el asfalto y se encuentran abandonadas con el argumento de que no hay recurso.

Los habitantes expresan su inconformidad y lamentan que Castellanos decida buscar escaños de representación popular cuando su trabajo en una de las ciudades más importantes del estado es reprobable.

Pidieron una auditoría para los recursos que ha ejercido y que aclare el paradero de las donaciones que realiza la paraestatal a la capital del estado y que presuntamente tienen un destino fraudulento.