"Era el primer mes del año 2001 y en Chiapas se hablaba del ascenso de la entidad en el listado nacional de estados expulsores de mano de obra hacia Estados Unidos.
Ante la falta de oportunidades de empleo para ganar unos cuantos pesos, miles de jefes de familia abandonaban su lugar de origen en la Región Sierra para trasladarse a la Frontera Norte de México.
Fue un fenómeno que llamó la atención de los medios. Para particulizar, Cuarto Poder publicaba el caso de Rodolfo Zunún Robledo, nativo del Barrio Xelajú del municipio de Motozintla, casado con Gloria y padre de cuatro pequeños entre los 12 y los cuatro años, quien trabajaba en Carolina del Norte y enviaba semanalmente 900 pesos.
De acuerdo con reportes periodísticos de esas fechas, en el mes de octubre del año 2000 la gente de la zona recibió de familiares radicados en el ""norte"" más de un millón 300 mil pesos. Al mismo tiempo, según esos reportes, también habían regresado centenares de jóvenes a delinquir en las principales cabeceras municipales, al no encontrar oportunidades de empleo por aquellas regiones.
Ese año Chiapas y Oaxaca destacaron en la lista al expulsar unas mil 500 personas quincenalmente hacia el Norte de México en busca de mejores oportunidades de trabajo y una vida más digna.
A una década, el fenómeno ha continuado por diversos factores como el crecimiento demográfico, la urgencia de hallar medios para subsistir y hacer frente a necesidades cotidianas, y la principal, la falta de empleos en las regiones que pudieran arraigar a quienes toman la decisión de partir en busca de la sobrevivencia de ellos y de sus familias.
En este contexto estaba Chiapas, cuando algunos medios abordaron al entonces secretario de Gobierno, Rubén Velázquez López, con el propósito de que el funcionario externara una opinión en cuanto a que Chiapas destacaba por primera vez en ese listado de expulsores.
La insensibilidad que ya antes había mostrado el que ahora cree poder aspirar a la Gubernatura, llegó al extremo al responder a la inquietud de los representantes de los medios de cominicación.
Velázquez dijo que quienes emigraban eran chiapanecos ricos, pues en realidad el pobre no tiene ni para un pasaje. Ante tal desdén, que era el común denominador de todos los servidores públicos pablistas, los reporteros quedaron azorados, y así publicaron la reacción.
Éstos, los pablistas, no se sentían en la necesidad de guardar ni siquiera las apariencias; se conducían con un anormal desprecio hacia la población, el mismo desprecio que hoy están cosechando.
Ahora se muestran como sembradores de vientos; ya sabrán qué es lo que van a cosechar.
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