Los presidentes Vicente Fox y Ricardo Lagos, de México y Chile, se reunirán el próximo viernes en Tlacotalpan, Ver., para revisar el Acuerdo de Asociación Estratégica que ambos firmarán un mes después en Santiago de Chile, para reforzar la zona de libre comercio entre ambos países y favorecer la cooperación en los ámbitos político, social, cultural, científico y tecnológico.
El acuerdo, único en su género, elaborado después de que el Tratado de Libre Comercio entre los dos países multiplicó el intercambio mercantil es un factor positivo para la integración latinoamericana.
Con el matiz de los 17 anos de la dictadura de Augusto Pinochet, cuando México rompió relaciones con el gobierno de Chile, la amistad entre las dos naciones ha sido cordial, así como también productiva, en beneficio común.
El excelente nivel del trato entre los dos países es un magnífico ejemplo de la forma en que nuestra política exterior podría desarrollarse con las grandes naciones del sur del continente.
Los intercambios económico y comercial y las inversiones recíprocas han podido crecer y la cooperación se extiende ya a proyectos conjuntos de desarrollo científico y tecnológico para favorecer la innovación productiva. Chile apoyó la participación de México como observador en el Mercosur y los dos países intercambian información útil para combatir el crimen organizado y el narcotráfico.
La determinación de promover reformas de Estado que favorezcan la transparencia y la eficacia de los regímenes democráticos, de modo que las acciones del poder público beneficien socialmente a los más pobres, es compartida ampliamente, así como el indispensable fortalecimiento de la democracia en América Latina para evitar que la inestabilidad o la crisis de gobernabilidad puedan ahondar los problemas económicos y sociales de la región.
Chile ha merecido extenso reconocimiento internacional por la recuperación de su sistema democrático y los notables avances económicos logrados en muy poco tiempo. Esto es un motivo de orgullo para todos los latinoamericanos, sin duda.
Es un acierto que los dos jefes de Estado se reúnan en una pequena ciudad riberena del Papaloapan, al oriente del país, propicia para el intercambio abierto de opiniones, ajena a cualquier exceso ceremonial, y allí confraternicen relajadamente.
Las economías de México y Chile son complementarias, por lo cual es posible reanimar su productividad y competitividad en el ámbito internacional. Y un tema muy propicio para ser ventilado en la cuenca del Papaloapan es la protección del medio ambiente, o bien el que México ha invertido en telecomunicaciones, industria, servicios y construcción, más de 1,200 millones de dólares en Chile. Los chilenos, por su parte, han invertido aquí 269 millones de dólares en fondos de pensiones, seguros, servicios financieros, comercio, comunicaciones, imprenta, industria e informática.
Pero todavía hay muchos campos de cooperación en espera de acciones ejecutivas.
El Acuerdo, en suma, complementa y profundiza el Tratado de Libre Comercio con un agregado político y de cooperación de mayor extensión, y se da por sentado que será un nuevo modelo para la integración latinoamericana.
Podemos felicitarnos por la intensidad lograda en nuestra relación con Chile, que se está haciendo integral, y lo menos que deseamos es ver multiplicados estos vínculos de trabajo conjunto, cooperación positiva y consulta permanente, con todos los países de América Latina. (El Universal)











