Atención médica, fundamental para epilepsia

Datos del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía señalan que hasta el 2016 al menos dos millones de personas en México padecían epilepsia, un trastorno que se manifiesta con mayor frecuencia durante la infancia y en adultos mayores de 60 años; en la mayoría de los casos el principal síntoma es la convulsión.

La neuróloga adscrita al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Chiapas, Sonia Rosales Furukawa, señaló que la epilepsia se debe a un desequilibrio en la actividad eléctrica de las neuronas de algunas zonas del cerebro, que se presenta por medio de convulsiones recurrentes conocidas como trastornos neurológicos.

Se debe principalmente a causas genéticas o hereditarias, pero también a cuestiones secundarias como neurocisticercosis, daño perinatal, algún evento vascular cerebral, traumatismo craneoencefálico o por situaciones desconocidas.

En el marco del Día Mundial de la Epilepsia que se conmemora este año el 8 de febrero, hizo un llamado a realizar alrededor del enfermo epiléptico una red de apoyo médico, familiar y social, ya que generalmente este se siente rechazado, desplazado, diferente y angustiado.

Mencionó que durante una crisis convulsiva a causa de la epilepsia, la fuerza de presión de los dientes es de 70 kilogramos por centímetro cuadrado, es decir, la fuerza suficiente para cercenarse la lengua o los dedos de quien busca protegerlo e intenta colocarle algún objeto para evitar autolesiones, por lo que se debe actuar con prudencia y precaución.

Hay variedades de crisis epilépticas: de llanto, risa, neurovegetativas, cuando el enfermo “se desconecta” momentáneamente de la actividad que realiza y en cuestión de segundos o minutos continúa con su labor, como si nada hubiera ocurrido; en otros casos sólo se desploma sin convulsionarse y al volver en sí presenta un fuerte dolor de cabeza.

La especialista enfatizó que es importante que quien presencie un ataque epiléptico convulsivo, ubique al enfermo en un área lisa libre de asperezas para evitar que se cause daño, colocarle una almohada o alguna prenda de vestir “echa bola” debajo de la cabeza, ponerlo de lado para que no broncoaspire en caso de vomitar, aflojarle la ropa o el calzado y llamar a los servicios de emergencia.