Algunos dormían en las esquinas y comían lo que podían. No conocían sus derechos; quizá poseían documentos y otros dejaron la escuela.
Muchos niños son abandonados por padres que se desentienden de sus obligaciones. Quedan desamparados y expuestos a cualquier delito.
En Chiapas, la cifra de niños en pobreza y abandono es de más de 216 mil y los números aumentan, sin embargo, no todo está perdido. Poco a poco regresa la esperanza para ellos.
Hay personas de asociaciones y de corazón noble que apoyan a estos infantes, brindándoles asistencia y amor.
Una de estas labores es que algunos menores fueron llevados a peluquerías de la capital para recibir cortes y comida gratis.
Los corazones olvidados expresaron beatitud. Se sintieron cobijados y protegidos nuevamente. Hoy posiblemente vuelvan a dormir en un hogar y con el cuidado que merecen. Diego Pérez / CP












