La gigantomastia es una condición poco frecuente que puede afectar considerablemente la salud y la calidad de vida. De acuerdo con el cirujano plástico, Carlos Alexander Roblero, se han reportado alrededor de 300 casos a nivel mundial; en Chiapas, recientemente fue atendida una persona de 18 años con este padecimiento; le provocaba desmayos y lesiones en la piel debido al crecimiento excesivo de sus senos.
El especialista destacó que esta condición provoca crecimiento excesivo del tejido mamario. Puede ocasionar dolor crónico, lesiones en la piel y hasta limitaciones para caminar, hacer ejercicio o realizar actividades cotidianas.
Además, debido a su baja frecuencia representa un desafío para el tratamiento médico, particularmente cuando existen complicaciones asociadas.
En el caso de la paciente, permanecía gran parte del tiempo en casa y presentaba úlceras en la piel de los senos, relacionadas con las alteraciones en la circulación sanguínea.
Afectaciones
Detalló que la gigantomastia y otras formas de crecimiento excesivo de los senos pueden ocasionar dolor de espalda, molestias en el cuello y los hombros, así como lesiones e infecciones en el surco mamario debido a la humedad y la fricción entre la piel.
Estas molestias también pueden dificultar la práctica de ejercicio y otras actividades físicas, lo que afecta la movilidad y el bienestar general de las pacientes.
A ello se suman las repercusiones emocionales relacionadas con la apariencia corporal y las limitaciones que la condición impone en la vida cotidiana.
En ese sentido, destacó que la reducción mamaria puede contribuir a disminuir el dolor, mejorar la movilidad y favorecer la autoestima, aunque los resultados y beneficios dependen de las características de cada paciente.
Una cirugía en dos etapas
La intervención quirúrgica estaba programada inicialmente para reducir ambos senos en un solo procedimiento; sin embargo, las condiciones encontradas durante la operación obligaron al equipo médico a modificar el plan para retirar 17 kilos de tejido.
Explicó que el tejido mamario presentaba una vascularización abundante, es decir, una importante presencia de vasos sanguíneos que suministraban sangre a los senos.
Esta característica ocasionó un sangrado considerable, incluso al realizar incisiones pequeñas.
Ante el riesgo que representaba continuar con ambos procedimientos, los médicos decidieron intervenir únicamente uno de los senos y esperar a que la paciente se estabilizara y recuperara sus niveles de hemoglobina antes de realizar la segunda cirugía.












