Aumenta carencia de acceso a la salud

Aunque el ingreso en los hogares indígenas ha aumentado, también crecen los gastos de salud. Jofiel Domínguez / CP
Aunque el ingreso en los hogares indígenas ha aumentado, también crecen los gastos de salud. Jofiel Domínguez / CP

Desde 2018, la carencia de acceso a la salud ha incrementado en los hogares indígenas, así lo expuso la economista Cecilia García Amador durante la mesa de debate “Pobreza y acceso a la salud en comunidades indígenas del sur de México” organizada por Cimsur-Unam, en donde agregó que la falta de unidades públicas de salud ha provocado el incremento de consultorios privados en Chiapas.

García Amador indicó que, en los últimos años, México ha experimentado un cambio de políticas de salud, pasando del Seguro Popular al Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), terminando en lo que actualmente se conoce como IMSS Bienestar. 

Estas modificaciones “no solo son un cambio de nombre, sino de cómo se destinan los recursos”, detalló la economista, quien expuso que este tipo de modificaciones afecta, sobre todo, a las comunidades más vulnerables como la población indígena. 

Puntualizó que, aunque desde 2020 la carencia de acceso iba en aumento, fue en 2022 cuando “se dispara”. Hablamos de casi el 60 % de los hogares indígenas que son carentes de los servicios de salud, es la población más vulnerable la que queda desprotegida”.

No basta con lo económico

Como consecuencia, la población gasta más en servicios privados de salud. La economista explicó que, aunque existen políticas que aumentan los ingresos de las personas indígenas, también incrementan los gastos que realizan en cuestión de salud. “Entonces se pierde esa posibilidad de beneficios que se podría dar dado las transferencias”.

Con datos del Catálogo de Clave Única de Establecimientos de Salud (Clues), Cecilia García Amador identificó que han incrementado las instituciones privadas de salud en Chiapas, pasando de 300 en 2018 a 373 en 2022.

En contraste, las unidades públicas de salud en el estado pasaron de 212 en 2018 a 218 en 2022. Unas tendencias que se repiten en otros estados del sureste como Oaxaca y Guerrero.