Aumenta el maltrato a los adultos mayores

Aumenta el maltrato a los adultos mayores

La incidencia en el maltrato a adultos mayores es alta en la sociedad moderna, actos que les causan daño, sufrimiento o falta de cuidado para evitarles afectaciones. En Tapachula se estima a través de atenciones y denuncias, que tres de cada 10 personas de 60 años o más sufren alguna forma de violencia  

En este sentido, el presidente del Centro Integral de Prevención y Rehabilitación del Adulto Mayor (Cipram), José Antonio Manjarrez García, dio a conocer que esta revisión permite estimar la prevalencia de los distintos tipos de maltrato a las personas mayores, muchos de los cuales, lamentablemente, los familiares son los principales victimarios, por lo que la mayoría de abusos no son castigados al no ser denunciados por las personas de la tercera edad. 

Indicó que las autoridades ministeriales tienen una Fiscalía del Adulto Mayor donde pueden hacer la denuncia en caso de abuso o maltrato, sin embargo, no se interponen las mismas por temor de las víctimas, ya que viven amenazadas. 

Manjarrez García admitió que en varias ocasiones los familiares se apoderan de casas y terrenos con argucias legales, como el obligar a firmar al adulto mayor en una hoja en blanco, para después irlos a dejar en las puertas de un asilo y quedarse con las propiedades. 

Aseguró que el 30 por ciento de las personas de la tercera edad sufren maltrato, que consiste en un acto o varios actos repetidos que le causan daño o sufrimiento, o también la no adopción de medidas apropiadas para evitar otros daños, cuando se tiene con dicha persona una relación de confianza. 

Este tipo de violencia constituye una violación de los derechos humanos y puede manifestarse en forma de maltrato físico, sexual, psicológico o emocional; maltrato por razones económicas o materiales; abandono; desatención; y del quebranto grave de la dignidad y el respeto. 

Por lo que puntualizó que como sociedad hace falta mucha conciencia sobre el trato al adulto mayor, desde que se pide la parada al transporte público, respetar las tarifas autorizadas a este sector, al permitirles cruzar una calle, entre un sinfín de actitudes que se debería convertirse en costumbre.