"Marco González / Enviado / Tapachula. * CP. La familia de un cuidador de un rancho -dentro de la misma cuidad de Tapachula, en la carretera rumbo a Puerto Madero- empezó a sufrir alergias severas. El dueno del rancho solicitó el apoyo de los especialistas del Colegio de la Frontera Sur para analizar calidad del agua del pozo, de donde su trabajador y su familia tomaba agua.
El cuidador que desde hace muchos anos labora en esa finca, senaló que anteriormente no había tenido problemas de salud ocasionados por el agua, solamente hasta fechas recientes, cuando la familia empezó a sentir ardor en la piel. Cuando los especialistas llegaron al rancho, se encontraron una distribuidora de fertilizantes aledana, quienes lavan sus patios con aguas cuyo destino es una fosa séptica que infiltra los mantos freáticos de la zona y así contaminaba el pozo de agua, que bebía la familia de cuidador.
Aun y cuando la contaminación de las aguas en la zona del Soconusco es evidente, hasta ahora, no hay un estudio de correlación entre este fenómeno y las enfermedades hepáticas, gástricas y epidérmicas en la zona, la cual es urgente realizar, senala el doctor Mikhail Sokolov, especialista en en estudios y protección ambiental del Colegio de la Frontera Sur, Unidad Tapachula.
Para el investigador ruso, la contaminación en la región del Soconusco es grave. Los ríos cuando nacen en la Sierra Madre traen agua limpia, sin embargo conforme el afluente empieza a descender y a pasar por la zona cafetalera empieza a contaminarse con las cáscaras del café y los azúcares que éstos sueltan y más adelante, pasando por las zonas agrícolas y urbanas, agarran otros tipos de contaminación, llevándolos hasta las lagunas costeras.
Aguas contaminadas
""La mayoría de la contaminación de los cafetaleros no es producto de los plaguicidas ni de los fertilizantes, sino que la contaminación obedece al procesamiento húmedo del café. Hay dos fuentes de contaminación, uno de cáscaras y el otro de miel. La más grave es la miel. Ésta no es tóxica. Es un polisacárido, es una azúcar, sin embargo cuando este producto es arrojado en exceso al agua, provoca que termine la vida en ese vertiente"".
El doctor Sokolov ejemplifica: ""Si uno pone una cucharada de azúcar en un vaso de agua es bebible, pero si se le ponen 100 cucharadas se acaba con el agua. Algo así sucede con la contaminación de los ríos a su paso por la zona cafetalera del Soconusco"", precisa.
En los tiempos de la cosecha del café, ellos están produciendo miel y cáscaras que están desechando a los ríos sin tratamiento, explica. Los ríos se llenan de azúcares y parte de esto tiene aceites, por ejemplo y otros compuestos del mismo producto que por sí mismos no son tóxicos. Pero en altas concentraciones son tóxicos porque agotan el oxigeno de los ríos.
Los primeros que mueren son las especies microscópicas como las bacterias, luego sucumben los pequenos camarones de río que se alimentan de éstas, y enseguida mueren los peces que comen estos pequenos crustáceos, luego mueren las aves que se alimentan de peces.
En pocas palabras se altera la cadena alimentaria. Todo el ecosistema es deteriorado.
Hasta un kilómetro río debajo de los cafetales se detecta esa contaminación. Mucho antes de esa distancia se sitúa otra finca y otra más, lo que no permite al afluente autolimpiarse.
Sistemas lagunarios
Posteriormente, anade el científico, esas aguas descienden a las zonas agrícolas donde se cultiva maíz, frijol o la misma zona ganadera, donde recibe otra carga de contaminación y así llega a las ciudades, donde las plantas potabilizadoras hacen su mejor esfuerzo por entregar agua 100 por ciento potable, sin embargo, en el mejor de los casos no consiguen llegar al 100 por ciento.
Por si fuera poco, las aguas negras de las ciudades, son arrojadas nuevamente a los afluentes, para llegar hasta los sistemas lagunarios costeros, contaminando el lecho de estas frágiles incubadoras marinas y con ello a una especia de gran valor comercial para los pescadores: el camarón.
El crustáceo de los sistemas lagunarios Cabildos y Chantuto - Panza Cola, tiene algún porcentaje de contaminación. Este camarón no puede ser exportado a Estados Unidos, donde hay normas restrictivas al respecto.
El doctor Sokolov senala: ""En México no existe la prohibición o ley que limite el contenido de plaguicidas en los tejidos del camarón. No existe. Por eso, no quiero que mis palabras vayan a asustar a los pescadores y no les vayan a comprar sus productos. Sin embargo, para exportación del camarón que hay mucho en el Soconusco, los límites permitidos en Estados Unidos son cero. Cero de cualquier plaguicida"".
Futuro triste
Conocedor también de las zonas cafetaleras del vecino estado de Veracruz, Mikhail Sokolov, senala que el agua que pasa por los cafetales y llega a las ciudades no es tomable (apta para el consumo humano), porque al ser una entidad casi en su totalidad de planicie, los afluentes no tienen forma de autolimpiarse, aun a medias. Ninguna planta potabilizadora allá aguanta. No hay agua limpia, enfatiza.
El doctor Mikhail Sokolov senala: ""Si no se hace algo ahora, ese es el futuro del Soconusco. Es muy triste el futuro"".
La anécdota
Poseedor de una arraigada cultura de la donación, Mikhail Sokolov, siempre había donado sangre. Sin embargo, hace algunos anos, después de la inundación de 1998, contrajo hepatitis, lo cual cancela cualquier posibilidad de seguir siendo donador, por los danos hepáticos de ese padecimiento.
Otras de las secuelas que dejó aquella inundación de septiembre del 98 en el Soconusco, cuando el sistema de agua potable fue vulnerado fueron: cólera y salmonelosis, como producto del consumo de agua contaminada y cuales son altamente mortales.
La hepatitis no tratada a tiempo y apropiadamente provoca una alta tasa de mortalidad. Es uno de los padecimientos más temidos por las autoridades del sector.
Después de hepatitis C solamente sigue el Sida (Síndrome de inmunodeficiencia adquirida), que - afortunadamente - no es contagiada por el agua contaminada, sino por otras vías, dice sonriendo el científico ruso, quien considera que se enfermó por el agua contaminada que llegó a su boca al lavarse los dientes o que accidentalmente ingestó al banarse o llegó incluso a través de un cubo de hielo.
Ante la situación de la contaminación, se requiere hacer algo, dice el especialista, porque de lo contrario, la apatía puede llegar a ser mucho peor que la peor de las contaminaciones, dice con un juego de palabras en su espanol cargado de acento ruso.
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