Sobre la 4ª Sur, al poniente de Tuxtla Gutiérrez y en los alrededores del mercado “Pascacio Gamboa”, aumentaron los negocios dedicados a la venta de “ropa americana” o de segunda mano. Comercios pensados para ofertar vestimenta a quienes menos tienen a precios bajos, sin embargo, el giro incrementó su popularidad en últimos meses.
Mijail López, propietario de uno de estos negocios, refirió que si bien el comercio de ropa de segunda mano lleva años en la capital, fue durante los últimos meses cuando mostró un auge, en parte por las condiciones económicas que obligan a las familias de Tuxtla a buscar las opciones más económicas para suplir sus necesidades.
Al respecto, López remarcó que en este tipo de negocios es posible encontrar prendas para todas las edades a precios que no pasan de los 200 pesos, hay incluso ropa que vale 10 o 20 pesos, lo que se convierte en una opción atractiva para familias numerosas o para aquellas personas que perdieron su empleo por la situación actual.
Sin embargo, el comerciante adelantó también existe un grupo de ciudadanos preocupados con el medio ambiente que ven en la compra y venta de ropa de medio uso, una red amigable con el medio ambiente, pues al reciclar y reutilizar prendas se reduce significativamente la contaminación producida por estos desechos.
Ropa desechable
A finales del 2019, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) alertó de la creciente industria de ropa desechable que también invadió los mercados de nuestro país, con tiendas que venden prendas con duración máxima de tres meses, lo que representa un constante desgaste a la economía personal y familiar.
Marcas como Bershka, C&A, Forever 21, Gap, y H&M, presentes en la entidad, son algunas de las mencionadas en el estudio hecho por la dependencia, el cual expone que la tendencia es ofertar prendas “de moda”, y con precios más o menos moderados, sin embargo, presentan una duración menor a la ropa comercializada en generaciones anteriores.
Esta lógica persigue la compra periódica de sus productos, pero deja del lado el grave problema de la contaminación que significa, pues muchas de estas industrias textiles, al otro lado del mundo, vierten sus desechos de manera que el daño es a escala global.
Por consiguiente, también surge este mercado que ya no sólo es perseguido por las personas de escasos recursos, sino también por ciudadanos preocupados por el medio ambiente; en el caso de Tuxtla Gutiérrez, la tendencia se llevó a bazares de intercambios incluso por grupos en redes sociales. La idea es reducir desechos.
Por último, Mijail López, comerciante de ropa de segunda mano, señaló no hay vergüenza en acudir a estos establecimientos, además de que es falso que este tipo de prendas porte enfermedades o sean dañinas para la piel, basta con lavarlas con agua caliente, y el resto es sólo beneficio a la economía y al medio ambiente.












