En medio de la pandemia, la violencia de género contra las mujeres aumentó. Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema de Seguridad Nacional, 155 mujeres piden auxilio al 911 cada hora por violencia de género en diversas manifestaciones.
Además, la pornografía infantil y trata de personas con fines de explotación sexual aumentó 117 por ciento; sumado a esto, incrementó la ciber-violencia a raíz del incremento de usuarios de redes sociales por el confinamiento domiciliario por la contingencia.
Lo anterior lo dio a conocer Rocío García Cadenas, directora del Centro de Justicia para las Mujeres (Cejum Chiapas), al decir también que bajo el contexto de la pandemia cobró una vulnerabilidad mayor la condición de las niñas y adolescentes.
La funcionaria dijo que lamentablemente en México el panorama de la violencia contra las mujeres es preocupante. Cada día, 32 niñas quedan embarazadas por violación según el Inmujeres, además 11 mujeres son asesinadas también cada día.
Esto parece no terminar a pesar de los esfuerzos de la sociedad civil y de los gobiernos, ya que pareciera que la violencia contra las mujeres nos supera por mucho como sociedad.
Comentó que la violencia contra las mujeres tiene su base en una estructura patriarcal, fortalecida por las tradiciones, lenguaje, creencias y costumbres que favorecen y mantienen la desigualdad entre los sexos. Dota de privilegios y concesiones sociales a los hombres frente a las mujeres.
En el imaginario colectivo las mujeres deben ser responsables del trabajo doméstico, a pesar de que históricamente han luchado por el reconocimiento y reivindicación de sus derechos, para salir del ámbito doméstico al público.
Si bien se ha logrado un avance importante en cuanto a tener participación en los ámbitos públicos, de tener espacios laborales, al volver a casa sigue intacta la responsabilidad del trabajo doméstico, lo que refleja la prevalencia de la desigualdad.
A las mujeres no les han dado nada por voluntad, tienen que estar peleando y luchando mediante una protesta social legítima, por la reivindicación y reconocimiento de sus derechos, ante la lógica desigual del sistema que incluso pone en riesgo derechos que ya tienen garantizados.
Gracias a esa exigencia de justicia e igualdad por parte de las mujeres, es que se coloca el tema de violencia como una problemática social y de interés público a nivel internacional, desmontando que se trate de un problema entre pares, doméstico o privado.
Destacó que la pobreza en el mundo y en nuestro país tiene rostro de mujer. En México, de cada 10 personas dueñas de tierra, sólo tres son mujeres a nivel mundial son propietarias únicamente del uno por ciento.
Estas brechas de desigualdad traen consigo la violencia de género contra las mujeres, asesinatos, violaciones, agresiones físicas, insultos, gritos, amenazas. Todo se generaliza en una negación de oportunidades enmarcada en esa desproporción de privilegios sociales con los hombres.
Indicó que los Centros de Justicia para las Mujeres se crearon con la finalidad de concentrar servicios interinstitucionales y especializados para facilitar el acceso a la justicia y brindar atención integral con perspectiva de género a las mujeres que han sido víctimas de los delitos relacionados con la violencia de género.












