"Roberto Fuster * CP. La pobreza extrema, el maltrato de menores, la marginación, el desinterés de padres de familia y principalmente la falta de recursos económicos son las causas principales de que miles de niños chiapanecos no asistan a las escuelas de educación básica y media, por lo que existe el riesgo de ""aulas vacías"" y que la prostitución infantil crezca.
Estadísticas del Fondo de Naciones Unidas para la Atención de la Infancia (UNICEF por sus siglas en inglés) indican que más de 90 mil niños chiapanecos en edad escolar no pueden asistir a las aulas, a causa de la pobreza extrema en que viven.
En tanto, Thierry Lemaresquier, coordinador residente de la ONU en México, indicó que los altos índices de pobreza que registra la población en el estado son comparables con el continente africano.
La falta de recursos económicos en las comunidades indígenas y en la frontera sur ocasiona que los menores no asistan a la escuela y trabajen para ayudar a la manutención de sus hogares, empleándose en bares y prostituyéndose.
Por otra parte, Guillermo Miranda Rojas, director en México de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), recordó que cifras de la UNICEF estiman que alrededor de 16 mil niños se encuentran vinculados a la prostitución infantil, principalmente en la frontera sur y en lugares turísticos.
Y es que tan sólo en Tapachula, según organizaciones no gubernamentales, al menos en una docena de municipios fronterizos existen 600 casos de niños que son sometidos a la explotación sexual presuntamente por redes internacionales
Los factores principales como la pobreza y la marginación extremas en que se debaten las comunidades campesinas e indígenas y algunos centros urbanos influyen para el rezago educativo entre la población infantil.
Sofía Domínguez, ama de casa y con tres hijos, indicó que cada año tiene que ahorrar cerca de 3 mil pesos para poder inscribir a la primaria y secundaria a dos hijos y añadió que el de 5 años no asiste al kinder porque no le alcanzan los ingresos familiares.
""En mi familia sólo mi esposo trabaja y ahora que ingresan al nuevo curso tenemos que ahorrar para los uniformes, la inscripción y los útiles escolares, es una situación difícil por la que pasamos cada año"", sostuvo Sofía Domínguez.
Además dijo que tan sólo por su hijo, que estudia el segundo grado de secundaria, gasta mil 745 en inscripción, uniforme diario, batas de laboratorio, pants y playera para educación física y útiles escolares.
Los gastos del niño que asiste al tercer grado de educación básica son de mil 20 pesos, entre uniformes, inscripción y útiles escolares, no incluyendo material didáctico adicional y cooperaciones para eventos organizados por la institución, señaló la ama de casa.
Tuxtla Gutiérrez, la capital del estado, es uno de los centros de concentración más importantes de la migración de niños campesinos e indígenas, que salen de sus lugares en busca de mejores condiciones de vida.
El éxodo rural provocó que la zona urbana y los libramientos de esta ciudad se transformaran en corredores de comercio ambulante, realizado principalmente por niños que a diario y durante las 24 horas, salen a las calles a realizar actividades de ambulantes en la venta de chicles, cigarrillos y dulces.
Cifras estimadas de autoridades locales indican que al menos 3 mil niños sobreviven en situación de calle; de éstos casi la mitad son indígenas de comunidades de los Altos, Selva, Norte, Sierra y Frontera, que no tienen acceso a la escuela.
José Sántiz, un niño toztzil de 9 años y originario de San Juan Chamula, como su padre, Antonio, es uno de tantos ""canguritos"" que desde muy temprano y hasta la noche recorren la zona de bulevares y los alrededores de la plaza cívica, para ofrecer chicles y cigarrillos a transeúntes y automovilistas.
Dice que ""el no tener dinero"" obligó a su padre y a sus dos hermanos a dejar la comunidad para trasladarse a la ciudad donde con la venta de dulces apenas si les da para comer y mandar dinero a su madre y a otros tres hermanos que se quedaron al cuidado de la tierra y la vivienda.
""La escuela ni la conozco, como tampoco la conocieron mis padres por ser tan pobres"", señala mientras su mirada se clava en el semáforo a la espera de cruzar la calle hacia la próxima estación de gasolina.
""Sólo me dedico a vender chicles a diario para conseguir algún dinero para comer y ayudar a mi familia"", indicó José en un español entrecortado con toztzil.
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