La depresión y el suicidio se han consolidado como una problemática creciente de salud pública en Chiapas, de acuerdo con cifras oficiales. Según datos de la Secretaría de Salud, hasta diciembre de 2025 se documentaron 3 mil 630 casos de depresión en la entidad, de los cuales 789 corresponden a hombres y 2 mil 841 a mujeres.
Esta cifra representa un incremento de 380 casos en comparación con 2024, cuando se reportaron 3 mil 250 diagnósticos.
Cifras
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), hasta septiembre se contabilizaron 260 muertes por esta causa en Chiapas, mientras que durante todo 2024 se registraron 267 decesos, una cifra superior a los 243 casos reportados en 2023.
Esta incidencia equivale a una tasa de 4.6 muertes por cada 100 mil habitantes, una de las más altas de los últimos años.
El psiquiatra Juan Martín Pérez Rojas explicó que, aunque la depresión se diagnostica con mayor frecuencia en mujeres, la conducta suicida se presenta con mayor incidencia en hombres.
“La cifra es muy alta y tiene una clara tendencia al alza, por lo que la exigencia es hacer mayores esfuerzos desde los servicios de salud y desde la sociedad”, subrayó.
Detección temprana
Destacó que la depresión no distingue nivel económico ni social, por lo que la detección temprana debe iniciar en el entorno familiar.
“Tenemos que estar atentos como papás, hijos, hermanos, amigos y compañeros de trabajo o de escuela. La salud mental no se cuida solamente en el consultorio, se cuida en la vida diaria, al escuchar sin juzgar y al pedir ayuda a tiempo”, afirmó.
Además, precisó que la depresión no se limita a un estado pasajero de tristeza, sino que se trata de un ánimo persistentemente bajo, que se mantiene durante al menos dos semanas y afecta de manera significativa la vida cotidiana.
Entre las principales señales de alerta, mencionó el aislamiento progresivo, la pérdida de interés por actividades habituales, alteraciones del sueño y del apetito, sentimientos de desesperanza, dificultad para comunicarse y pensamientos recurrentes sobre la muerte.
Señales
“Si una persona se muestra apagada, irritable o triste durante varias semanas, deja de responder mensajes o expresa que nada tiene sentido, son señales que no deben normalizarse y que requieren atención inmediata”, advirtió.
Asimismo, reconoció que uno de los principales obstáculos para enfrentar esta problemática es el acceso limitado a servicios de salud mental, tanto públicos como privados, especialmente en un contexto marcado por la desigualdad social y la pobreza en Chiapas.
Sin embargo, enfatizó que la mayoría de los casos pueden prevenirse mediante la detección oportuna, la psicoterapia, el acompañamiento familiar y, cuando es necesario, el tratamiento farmacológico.
Finalmente, alertó sobre el aumento de casos de depresión en adolescentes, niñas, niños y adultos mayores, grupos que con frecuencia permanecen invisibilizados.
Aunque las mujeres presentan más diagnósticos, los hombres enfrentan un mayor riesgo de suicidio, debido a que buscan menos ayuda y suelen acudir de manera tardía a los servicios médicos.












