De la pandemia a la fecha incrementó el número de pacientes con epilepsia, provocada principalmente por cisticercosis, una infección causada por la ingestión de huevos de la Taenia solium (parásito), dio a conocer Sergei Farrera Villatoro, especialista en neurofisiología.
Se pensaría —dijo— que los eventos epilépticos se desencadenaron por el uso del medicamento conocido como ivermectina como tratamiento contra la covid-19, aunque otra posibilidad es que Chiapas y Mérida registran un alto consumo de carne de puerco.
Alrededor del 50 por ciento de la carne que se consume de ese animal proviene de criaderos de traspatio, por lo que alertó: “El ‘puerquito’, sabemos, es de los pocos animales que puede comer de todo, como materia fecal”.
Y es por ello que puede ser el huésped intermediario de la Taenia solium, mejor conocida como solitaria. La cisticercosis es una infección parasitaria de los tejidos causada por los quistes larvarios de la tenia porcina; los cisticercos pueden vivir entre tres y 15 años.
En estos casos influye mucho la respuesta inmunológica específica, es decir, personas que pueden consumirlo; “lo que pasó con el covid, es que algunos aguantaron, no les pasó nada, y a otros los intubaron o murieron”, explicó.
Reconoció que actualmente se requiere de mayor difusión en el tema de la cisticercosis, pese a que el estado sea uno de los primeros lugares en medidas sanitarias, sobre todo en el tema de los puercos.
Farrera señaló que a nivel Latinoamérica, los porcicultores de Chiapas tienen más infraestructura con respecto a los de otros lados. “El actual gobernador ha metido buenas políticas al respecto”.












