Aún sin castigo culpables de la masacre de Acteal

"Eleaneth Díaz * CP. La vida se torno más triste para los indígenas que clamaron justicia divina ante la desesperanza de la terrenal que continúa sin castigar a los verdaderos culpables de la ejecución de 45 indígenas hace siete años, en la comunidad de Acteal del municipio de Chenalhó.

Provenientes de diferentes aldeas de desenterrados, centenares de niños, mujeres y ancianos surcan el lodo entre las veredas bajo la neblina, la pertinaz lluvia y una temperatura de cinco grados para congregarse en la ermita llamada ""tierra sagrada de Acteal"" en memoria a los 45 caídos en está comunidad.

Sobrevivientes y familiares colocan flores blancas, velas rojas y prenden sobre un templete. En un extremo aparecen hombres con uniformes negros, fusiles de palo y machete, que corren entre el lodo, tiran cohetes para asemejar el sonido de un arma, se arremolinan en otro a un grupo de niños, ancianos y mujeres que se dejan caer al lodo e imploran perdón, nadie los escucha, se consumaba la masacre.

Así representan la incursión del grupo paramilitar ""Máscara Roja"", al que vincularon con el PRI, en 1997.

Este 22 de diciembre se cumplen siete años de la ejecución de 45 hombres, mujeres y niños indígenas en este campo de desplazados y los verdaderos culpables aún se encuentran en libertad, asegura el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (CDHFBC).

Según los informes de este organismo defensor de derechos humanos, como responsables de la masacre de Acteal se han sentenciado alrededor de 79 personas, 12 de ellas ex servidores públicos.

En este sentido, destaca que los paramilitares indígenas procesados recibieron una condena de 35 a 40 años, en tanto que para los ex servidores públicos la pena fue de tres a ocho años; aunque algunos fueron liberados por sustitución de pena a trabajo a favor de la comunidad.

Los paramilitares fueron procesados por los delitos de homicidio calificado, lesiones calificadas, portación de armas de fuego sin licencia y de uso exclusivo del Ejército armado y Fuerza Aérea.

El organismo presidido por el obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas, Samuel Ruiz García, denunció que el gobierno no ha garantizado las condiciones mínimas de seguridad personal que posibiliten el retorno de miles de desplazados de Chenalhó.

Manifiesta además que a siete años de distancia la masacre que realizó el grupo paramilitar ""Máscara roja"" continúa impune, pues las sentencias no condenan la reparación del daño a favor de los familiares de las víctimas y aún existen órdenes de aprehensión sin ejecutar.

Además afirma que el Estado mexicano es responsable por las violaciones al derecho a la vida, a la seguridad y a la justicia cometidas en el caso Acteal, pues ha mantenido una estrategia contrainsurgente que contempla la organización, preparación y tolerancia de grupos paramilitares.

El CDHFBC exigió al Gobierno Federal el cumplimiento inmediato de tres puntos: respeto a los Principios Universales de los Derechos Humanos a que se comprometió hace 55 años; ejecutar las órdenes de aprehensión pendientes por la masacre de Acteal y castigo para los autores intelectuales, y el desarme inmediato de los grupos paramilitares que continúan operando en todo el estado.

En la actualidad el grupo ""Las Abejas"" se encuentra distribuido en 24 comunidades de Chenalhó, es una organización que ha optado por mantenerse en la lucha civil.

Esta asociación está conformada por unos 2 mil 500 indígenas y campesinos, en su mayoría tzotziles, que han huido a las montañas y a la Selva a causa de los hostigamientos de grupos armados como ""Los Chinchulines"", ""Máscara Roja"" y ""Paz y Justicia"".

Estos grupos armados operan principalmente en las zonas Norte, Altos y Selva, en las comunidades de Bachajón, Taniperla, Amparo Aguatinta, El Bosque, Chavajeval, Unión y Progreso y Los Plátanos.

Ante las constantes represiones por parte de grupos paramilitares ligados al PRI, cientos de hombres, mujeres y niños emigraron, principalmente a San Cristóbal de las Casas, perdiendo así sus tierras y los modos de producirlas.

A la fecha, el CDHFBC registró que más de 13 mil indígenas que se encontraban ubicados en la llamada zona de conflicto han sido desplazados de sus comunidades a causa del levantamiento armado en Chiapas.

Por su parte, ""Las Abejas"" ha manifestado en estos siete años que es preocupante que las autoridades estatales y federales no hayan logrado recuperar las armas que utilizaron los grupos civiles en la masacre de Acteal.

Asimismo, algunos sobrevivientes aseguran que los asesinos mantenían el rostro oculto con pasamontañas y otros con pañuelos y vestían pantalones color verde olivo, negros y azules.

Cada año, ""Las Abejas"" realiza una misa y un simulacro de irrupción que sufrió la comunidad de Acteal, el 22 de diciembre de 1997, a dos días de celebrarse la Noche Buena.

A pesar de que el Gobierno Federal ha militarizado la zona, las represiones, amenazas, torturas, desplazamientos, robos y hostigamientos militares continúan hacía los indígenas.

El municipio de Chenalhó registra el mayor número de personas desplazadas por la guerra en Chiapas, sin que los gobiernos Estatal y Federal encuentren una solución a miles de familias que tienen que subsistir en medio de las montañas.

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