Además de la resistencia defensiva que se convierte en la creación de formas de vida autónomas, la organización colectiva, el autogobierno y la defensa del territorio se han vuelto actos para desactivar la violencia estructural en las regiones de la sierra y la frontera de Chiapas, afirmaron diversas agrupaciones civiles.
“Esta concepción ilumina y revela la potencia de quienes, desde abajo, construyen alternativas que desafían su lógica”, agregaron en un documento, elaborado por la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos para Todas, Todos y Todes, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas y Servicios y Asesoría para la Paz, entre otras organizaciones.
Señalaron que las relaciones sociales de interdependencia que a lo largo del tiempo se han mantenido en los diversos espacios como iglesias, ejidos, comunidades y familia, permiten afrontar la violencia de maneras diferenciadas y posibilita un horizonte en los planes de vida en el futuro, de acuerdo con los valores comunitarios, como el respeto ante la vida y una conciencia crítica ante el sistema político actual, que hizo posible la violencia reciente en la región dela sierra y la frontera del estado,
Infancias
Finalmente, expresaron que “las apuestas hacia el futuro son el trabajo con jóvenes e infancias, para formar generaciones que sean capaces de valorar y trabajar por la comunidad, para el bien común, lo que representa un gran reto, pero a la vez, resulta imprescindible”.
Destacaron que “los pueblos ven con suma importancia restablecer la unidad en los diferentes ámbitos sociales y también de promover la organización comunitaria y conocer sus derechos para restablecer la tranquilidad y construir un mundo mejor para jóvenes e infancias”.











