Autoridades no socorrieron tras el incidente del tres. Alicia Farrera. CP

Los tres michoacanos más encumbrados hoy políticamente -el presidente Felipe Calderón, el gobernador Lázaro Cárdenas Batel y el gobernador electo Leonel Godoy- coinciden en algo que en otras circunstancias sería una obviedad: el buen entendimiento en un trabajo conjunto en beneficio de Michoacán, independientemente de mantener incólumes sus ideologías e intereses partidistas y personales.

Importa subrayar la convergencia porque todavía, en vísperas del primer aniversario del gobierno panista de Calderón -que se cumplirá el próximo sábado- hay en el Partido de la Revolución Democrática, al que pertenecen Cárdenas y Godoy, quienes no han podido superar la etapa estéril de resistirse a reconocer la existencia de un gobierno emanado de elecciones libres sancionadas por órganos autónomos.

Tal gobierno no sólo funciona normalmente y se consolida día con día, sino que mantiene relaciones estables con países de todo el mundo, ninguno de los cuales ha cuestionado su legitimidad.

Es respetable mantener los principios, pero es absurdo empecinarse en posiciones al margen de la realidad.

Ninguna ventaja se advierte en ello. Abstenerse de tomarse la foto con Calderón significa absolutamente nada. En cambio, un trato mutuamente respetuoso puede contribuir a la fluida resolución de muchos problemas, que es lo que más importa a la gente. zO no se llega a los puestos públicos para servir a los ciudadanos?

Deberán recordar los gobernantes que la gente en México y en América Latina, de acuerdo con las encuestas regionales, prefieren dirigentes eficaces a la hora de garantizarles vivienda, alimento y seguridad antes que demócratas sin esa capacidad. Si por evitar herir susceptibilidades políticas los mandatarios fallan en esa responsabilidad, de nada servirá que satisfagan los designios de su partido, pues serán reprobados por las personas de a pie.

Por fortuna para el país, la verdad es que la totalidad de los gobernadores, de todos los partidos -18 del PRI, ocho del PAN y cinco del PRD-, mantienen tratos regulares con el gobierno federal, pues todos integran la Federación, simplemente. Sólo en el Distrito Federal se hace a reganadientes.

Colaboración no es sumisión, sino digno cumplimiento de los deberes mayores de un gobernante. Hay vías para encauzar legalmente cualquier inconformidad. Si no se ha hecho, es porque no habrá sustentos firmes.

La actitud del mandatario electo de Michoacán, en la línea del actual, es razonable y bienvenida. El estado que dirigirá tiene pendientes tareas muy urgentes -desde la seguridad hasta el desarrollo económico y social- como para perder el tiempo poniéndose obstáculos a sí mismo con la renuncia a tratar con la Federación, obligada a ayudarlo a salir adelante, sobre todo cuando en el timón está un paisano. (El Universal)