Avanza la pérdida de zonas naturales

"Carlos Burguete * CP. La falta de políticas públicas en materia ambiental así como la creación de nuevos fraccionamientos y áreas comerciales, han provocado la drástica reducción de la capa forestal en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez.

A pesar de que no se tiene datos sobre la deforestación en la capital, se estima que en los últimos 20 años, el municipio de Tuxtla ha perdido poco más del 70 por ciento de su cobertura forestal, a consecuencia de los asentamientos humanos, a pesar de que estudios han revelado y demostrado que el suelo que se posee en algunas partes de la ciudad, principalmente de lado sur, no es apto para la construcción de viviendas.

Prueba de ello son los daños que presentan algunas colonias asentadas al sur de la capital, así como la aparición de fugas de agua, toda vez que la arcilla de la zona ha provocado afectaciones a la infraestructura de la red hidráulica.

""La arcilla de la zona sur de la ciudad es expansiva, es decir esta tierra se seca y se empieza a cuartear donde se lleva todo lo que encuentra, esto se debe a que tiene su movimiento natural"", dijo Norberto Gamez Juárez, jefe del Departamento de Sectorización del Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (SMAPA).

De igual manera, el cambio de uso de suelo ha provocado que la poca fauna silvestre existente en Tuxtla Gutiérrez, se vea obligada a convivir con humanos debido a la pérdida de su hábitat, como es el caso de la Colonia Colesquizán, donde habitualmente las personas del lugar tienen encuentros con iguanas; estos reptiles entran a los patios para recibir literalmente los rayos del sol.

Zonas ecológicas como la reserva de El Zapotal, Mactumactzá y La Meseta de Copoya, se encuentran al borde de la extinción, a consecuencia de la mancha urbana y la falta de programas de las autoridades para su conservación.

Para el biólogo Carlos Guichard Romero, el preservar estas áreas naturales, no sólo representa proteger la biodiversidad de flora y fauna de estos lugares, sino que representa una forma de protección natural contra el desplazamiento de tierra, provocado por el cambio de uso de suelo que existe en las partes altas de la ciudad.

""Si seguimos deforestando la poca capa forestal que tenemos, como es el caso del Mactumactzá, corremos el riesgo de tener deslaves, son zonas de amortiguamiento muy importante para la ciudad y que debemos de preservar"", indicó el especialista.

Los programas que se realizan en la ciudad están básicamente enfocados al mejoramiento de camellones y parques públicos a través de la siembra de plantas de ornato, dejando a un lado proyectos de conservación que verdaderamente protejan los últimos reductos naturales que posee el municipio de Tuxtla.

A pesar de que la capital del estado concentra la totalidad de las dependencias encargadas de la protección del medio ambiente, la tala de árboles en gran parte de la ciudad deja al descubierto la falta de interés de las instancias oficiales para atender el problema de la deforestación y cambio de uso de suelo.

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