En Chiapas, la Ley de Protección contra la Exposición al Humo de Tabaco del estado fue aprobada en diciembre de 2015, pero el gobierno en turno no emitió el reglamento para esta legislación en los términos establecidos.
Con el cambio de gobierno, en el 2019 se reformó la ley, debido a que por una ambigüedad en la redacción se daba cabida al consumo de tabaco en espacios cerrados; pero continúa sin presentarse un reglamento.
La falta de estos lineamientos sobre la ley no permite identificar a los sujetos obligados a cumplirla, las entidades encargadas de vigilar su cumplimiento, imponer sanciones y cuáles son las cuotas de sanción, entre otros aspectos.
Sin embargo, de acuerdo a la diputada Adriana Bustamante Castellanos, el Legislativo está pendiente de la elaboración del reglamento, para que en este no intervengan intereses de ningún tipo.
“Que no le den vuelta a la ley con alguna excepción que quieran poner”.
Aseguró que han trabajado de cerca con la directora de la Dirección de Protección contra Riesgos Sanitarios (Dipris), que ya estuvo en la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y está comprometida con el tema porque sabe el impacto del tabaco en la salud.
Al participar como invitada en el foro virtual Tabaco y coronavirus: La urgencia de legislar en Pueblo, la diputada destacó que la reforma a la ley se logró gracias a que ni el gobernador ni el secretario de Salud y tampoco algún diputado tenían intereses económicos sobre el tema, es decir, “que tuvieran negocios que pudiesen verse afectados porque ya no tendrían espacios para fumadores”.
“Lo que sí ocurría en las dos legislaciones anteriores que no aprobaron la reforma, en las que algunos diputados eran dueños de bares, restaurantes y otros espacios donde se permitía fumar; obviamente pensaban que este tipo de restricciones limitarían la afluencia de clientes”, dijo.
Recordó que antes de que iniciara la pandemia, en Chiapas ya tenían fecha para certificar al Congreso como espacio cien por ciento libre de humo de tabaco, trabajo que continuarán una vez que se retomen las actividades.
Refirió que debe haber más conciencia bajo el contexto de la pandemia que se vive, y la nueva normalidad que implica una vez que se termine, en cuanto al consumo de cualquier producto de tabaco en espacios públicos.
Mencionó que esto implica no usar cubrebocas en espacios abiertos, sumado a emitir los gases al ambiente, lo que afecta también gravemente la salud del consumidor y la gente alrededor.
En el mismo foro, Inti Barrientos, investigador del Instituto Nacional de Salud Pública, indicó que se ha dicho que la nicotina es protectora contra el Covid-19, lo cual aún no está comprobado. Esto se basa porque supuestamente se adhieren a los mismos receptores y eso implica que protege.
Por otro lado, la nicotina como factor de riesgo tampoco está muy claro porque hay otros estudios que dicen que la nicotina hace que esos receptores se multipliquen, lo que acaba generando un daño. Ambos aspectos se siguen investigando.
“El vapeo como protector del Covid está en duda porque causa un serie de lesiones que ayudan a los virus.
“Ahora bien, como factor de riesgo existen estudios que muestran su impacto negativo, pero considero no es suficiente para determinarlo”, dijo.
Mencionó que en los vapeadores o cigarros electrónicos se ha encontrado cocaína, cannabis, heroína y otras drogas, cualquier cosa que se pueda disolver.
Basado en diversos estudios, el investigador presentó una serie de productos que se utilizan en los vapeadores y los riesgos que conllevan para el cuerpo.












