Aversión a la transparencia

"La ""seguridad nacional"" ha sido utilizada en México y el mundo como un argumento para ocultar información que incomoda a los gobiernos. La Presidencia mexicana deberá tener cuidado de caer en esa tentación si desea conservar la credibilidad en su lucha contra el crimen organizado, sin duda un asunto de seguridad nacional. Hace casi 10 meses Felipe Calderón declaró en una entrevista que había recibido amenazas de muerte en su contra, presumiblemente por parte de la delincuencia organizada. En medio del inicio de la guerra contra el narcotráfico la opinión pública decidió brindarle credibilidad. Hoy, cuando se le piden más detalles de esas afirmaciones, se niega otorgarlas bajo el argumento de proteger la ""seguridad nacional"". zEntonces por qué las dio a conocer en primer lugar si su completa divulgación constituye en sí misma una amenaza? Eso nos lleva a suponer que nada ganó la Presidencia con dar a conocer dichos amagos, salvo quizá algo de popularidad. La lógica de que mientras mayor sea la transparencia menor será la seguridad y viceversa es un sofisma. Un argumento que cae en descrédito cuando se divulga un hecho para luego mantenerlo en secreto. Si la seguridad del Presidente es tan importante resulta absurdo declarar la ""inexistencia"" de un listado de invitados al festejo del cumpleanos de Felipe Calderón en Los Pinos. zAcaso el control de los asistentes a un evento del Presidente en la residencia oficial no amerita un control por escrito del EMP?

En lo que va del gobierno actual ya hay un rezago respecto del mismo periodo de la administración pasada: aversión a la transparencia.



La importancia de los 'caucus' en EU

La temporada de elecciones primarias estadounidenses comenzó el jueves 3 de enero con una prueba de organización: los llamados ""caucus"" de Iowa, que no son otra cosa que asambleas vecinales o de pueblo pero con un impacto publicitario desmedido en Estados Unidos.

Tradicionalmente, Iowa -un estado rural con una población más o menos dispersa- era una senal de la fortaleza organizativa de una campana política, así como Nueva Hampshire -un estado pequeno pero con una fuerte tradición de individualismo- representaba la destreza de un candidato en el trato personal con electores. En el caso de Iowa, a pesar de la tradición y lo que digan las encuestas, lo más importante en esta ocasión es ver qué campana logró que sus partidarios asistieran a los recintos de reunión en medio de un mal clima considerable, en busca de un triunfo que sería sobre todo publicitario y base para tal vez mayores hazanas políticas.

Pero en una nación postindustrial donde los centros de población se desplazan cada vez más hacia el sur y el oeste, donde la mayor diversidad étnica no se refleja bien a bien en el norte o en el centro agrícola, y con un ciclo electoral de cabeza por el tempranísimo inicio de las precampanas políticas, está por verse si se mantienen las características que hacen de Iowa y Nueva Hampshire el barómetro de la política de EU.

De hecho, tanto Iowa como Nueva Hampshire adelantaron las fechas de realización de sus consultas solamente para mantener su estatus como primeras en la temporada ""primaria"" estadounidense.

La atención real está en el 5 de febrero, cuando por primera vez 22 estados de la Unión Americana celebren al mismo tiempo sus respectivas ""primarias"" y alteren, tal vez para siempre, la forma en que se eligen los candidatos presidenciales estadounidenses. (El Universal)

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