Música de marimba a domicilio

Las manos se mueven ágiles, al igual que los ojos y los pensamientos. La música alegre surca el aire invitando a los vecinos a salir, disfrutar y contratar a los músicos que arrancan de la pequeña marimba, notas de canciones que los hicieron suspirar de jóvenes, abrazados del ser amado, o llorar cuando la relación se rompía. Delmar y Humberto ejecutan la Marimba “Hechos no palabras”.

La primera parada es en la avenida Palmar 1, en casa de Ovidio, el mariachi de la colonia Arroyo Grande. A don “Villo” le gusta tocar música de mariachi, pero le encanta oír a la marimba. Por eso hace pasar a Delmar y Humberto a su casa, donde junto a su esposa, ambos de la tercera edad, venden cena. Ambos se deleitan con la inigualable música.

La sonora marimba se oye en toda la colonia. Por eso cuando la tanda de tres canciones por 50 pesos termina en casa de “Villo”, sobre la calle Aceituna ya esperan a la marimba en casa de Alfonso, también de la tercera edad.

Gonzalo, de la tienda “La Aceituna”, no se queda con las ganas y llama a los marimbistas. El paga dos tandas: 100 pesos. Javier, aunque con menos recursos que Gonzalo (pues vende pet para sobrevivir) llama también a los músicos.

¿Cuál va ser jefe? – Pregunta Delmar, el director.

Machete tunco –Exclama el hombre sentado en la acera de su casa, bajo un árbol de Papausa.

Delmar y Humberto se lucen. Tienen una habilidad única y disfrutan cada nota arrancada de la marimba especial. Es pequeña de tamaño, pero de un sonido peculiar. Es de madera de hormiguillo, pero no es colorada, sino tirando a morena, como el partido que arrasó en las elecciones pasadas.

Estuvo bien que ganó López Obrador y Rutilio, dice Humberto que lleva sobre su cabeza una gorra de dicho partido.

La siguiente pieza es “Cuatro milpas”, como las que hay en el patio de Javier, pues sembró maíz, pero debido a la escasa lluvia apenas nacieron cuatro. Todos sonríen al saberlo.

Siguen en el repertorio “Caballo ensillado” y “Un viejo amor”. Es aquí donde Delmar se detiene a explicar que su marimba orquesta se llama “Hechos no palabras”.

Tomó el nombre del lema de campaña y gobierno de Juan Sabines Gutiérrez e hijo. “Trabajé con el ciudadano gobernador”, dice sonriente.

Agrega que fueron nueve años de trabajo junto al hijo del “Huracán del Sureste”: tres cuando fue edil de Tuxtla y seis como gobernador.

¿Y éste? Les pregunto.

Humberto, que habla poco, sonríe con un dejo de tristeza y fastidio.

¡Que picte! éste, no dio ni la hora – exclama.

Ante la falta de oportunidades en este sexenio es que tuvieron que salir a la calle a buscar para comer. Pero confían en que con el nuevo gobierno sea diferente.

Y con fe, con esperanza, Delmar entrega su “tarjeta de presentación”, impresa en papel bond, con una tinta negra regada, pues no tuvo para imprimirla en cartulina. Las palabras escritas son confusas, no así las notas musicales de su marimba guatemalteca.

El papel dice: “Marimba orquesta Hechos no palabras. Amenizamos cualquier evento social, bodas, 15 años, primera comunión, bautizos, cumpleaños, festividades, aniversario, etc.

“Ritmo y sabor. Atendido por su amigo Delmar Escobar Reyes”. Y da su dirección. “Patria Nueva de Sabines. Flamboyant manzana 52 número 205, teléfono 60 4 18 26 ó 961 668 2150”.

Delmar es de Comalapa, pero lleva en Tuxtla más de 30 años. Humberto, es de Ixtapa y lleva casi lo mismo en la capital chiapaneca. Sus destinos se encontraron y unieron sus talentos. Juntos pasan más tiempo que con su familia.

Contentos por haber sido útiles y requeridos, con más de ocho tandas tocadas (400 pesos) se retiran. Se van sonrientes y pensativos. Piensan que quizá es tiempo de darle vuelta a la página y cambiar de nombre a la marimba. Tal vez podría ser “Morena, la esperanza de Chiapas”.