Avistan apareamiento de manatíes en Catazajá

Avistan apareamiento de manatíes en Catazajá

La cooperativa pesquera “El pantanal”, del Cuyo Álvaro Obregón del Área Natural Protegida Sistema Lagunar Catazajá, registró el apareamiento de manatíes en una laguna, a lo que José Luis García Herrera, coordinador regional del proyecto Manatí del estado, catalogó como un hecho excepcional.

En México existe una sola especie llamada manatí de las Antillas (Trichechus manatus), que también habita la península de Florida, islas del Mar Caribe y costa Atlántica de centro y Sudamérica, hasta Brasil. La especie ha sido explotada desde la época precolombina hasta la actualidad, esto ha provocado la disminución el tamaño poblacional.

Su hábitat, que incluye ecosistemas marinos, lagunares y riparios, son ahora compartidos con áreas de desarrollo urbano, portuario, turístico, pesquero y agropecuario. Debido a estos factores, el manatí se considera en peligro de extinción. Como una medida para ayudar a frenar este proceso, se le incluyó en la lista de especies en riesgo en México.

Asimismo, al compartir el estatus de riesgo con otros países de la región, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) incluyó a la subespecie Trichechus manatus manatus en su lista roja con el estatus de “en peligro de extinción”. Además, el Acuerdo Internacional para el Comercio de Especies Amenazadas (CITES, Apéndice I) también protege a la especie, regulando todo tipo de uso y comercio entre países.

En este contexto, García Herrera expresó su sorpresa por haberse documentado un apareamiento debido a su dificultad, ya que las especies buscan lugares tranquilos y alejados de los humanos para poder realizar su reproducción.

“Los manatíes llegan a zonas donde no hay gente o influencia humana, pero en aguas turbias sedimentadas por las montañas hace que recurran a las orillas y se produzcan”, explicó.

El especialista consideró al avistamiento como uno de los pocos que se han hecho en el país, lo cuales no rebasan las cinco. Por tanto, es una buena señal el poder registrar dichos eventos.

García Herrera recordó que uno de los problemas específicos de la especie es su lenta reproducción. Una hembra para entrar en celo y quedar preñada tiene que transcurrir un año; luego de tener a la cría y cuidarlo, se sumarán dos años y medio o tres, por tanto, son procesos de hasta cinco años por cada reproducción.

“Es un proceso muy lento, a veces registramos avistamientos de hembras con crías e inferirnos una reproducción exitosa. Para nosotros es fundamental los registros para saber que la población se mantiene y se conserva”, añadió.

Programa

El Gobierno de México tiene documentado dos decretos de áreas naturales protegidas para el manatí en Chiapas, una municipal en 1995 y otra estatal del 2006, ambas conforman el Suntuario del Manatí, laguna de Catazajá.

El especialista destacó la presencia de entre 60 a 80 especies en abundancia relativa, es decir, no se consideran que se encuentren sólo en la entidad; debido a las inundaciones, pueden nadar y transitar por diferentes estados por el caudal del río Usumacinta.

Respecto a los peligros, el ser humano tiene una importante afectación a la especie no por su caza, sino por el avance de sembradíos, deforestación y explotación de mantos acuíferos.

“Los manatíes quedan atrapados en redes, además, los ejemplares pueden ingerir plásticos presentes en su ambiente”, añadió.

Por último, el experto externó otros avances del programa del Gobierno del Estado, único en el país en otorgar financiamiento para la problemática al realizar pláticas de concientización ambiental, instalación de tres comités de vigilancia ambiental, quienes ayudan de forma voluntaria al momento de detectar avistamientos y varamientos. Y se espera la conformación de tres más para las próximas semanas.