En el marco del Día Internacional de la Sordoceguera, la alcaldesa de Tapachula, Rosa Irene Urbina Castañeda, aseguró que este es un gobierno sensible, humanista e incluyente, por lo que “quienes enfrentan algún tipo de discapacidad no están solos, seguiremos trabajando para ellos, porque nos importa su bienestar y su felicidad”.
El parque Bicentenario fue adornado con los cuadros elaborados a través del programa Grafiti Tejido, coordinado por el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (SDIF) y la Secretaría de Salud Municipal, en el que participaron servidores públicos de todas las áreas del Ayuntamiento, empresarios y personas de la sociedad civil.
Fueron siete mil los cuadros, superando en más del doble la meta propuesta de tres mil, mismos que servirán para elaborar cobertores que serán entregadas a personas vulnerables en la zona alta y en movilidad.
Acompañada de la presidenta honorífica del SDIF, Irene Rubiera Urbina; el secretario general del Ayuntamiento, Roberto Fuentes Thomas; las regidoras Gladiola Soto Soto y Lorena López Solís; los titulares de Salud, Eduardo Medina Olivera, y de Economía y Turismo, Sheyla Horita Ocampo, así como Elida López Chang, presidenta de la organización Unión y Esperanza de Chiapas, la alcaldesa agradeció la suma de voluntades y de corazones que permite alcanzar grandes resultados.
“Hoy, a través de este gran proyecto, podemos decirles que no están solos. Este es un proyecto de amor y de convivencia. Unimos voluntades a favor de los grupos vulnerables, siguiendo el ejemplo del presidente Andrés Manuel López Obrador y del gobernador Rutilio Escandón Cadenas, que nos piden no olvidar el lado humano y que lo más importante son las personas”, estableció Urbina Castañeda.
Informó que los viernes seguirán realizándose los encuentros en el parque Bicentenario y en el momento adecuado se retomará Grafiti Tejido, para que el próximo año se supere lo que se hizo ahora.
Por su parte, la presidenta honorífica del SDIF, Irene Rubiera Urbina, agradeció a todos los que participaron en la elaboración de los tejidos, con los que se adornó el kiosco del parque Bicentenario, el Turibús, un corazón, bancas y otros espacios públicos.
“Les damos las gracias a esas manos y esos corazones que se sumaron al programa”, añadió.












