Recientemente se dio a conocer que Chiapas es la región del mundo donde más se consume Coca-Cola; se calcula que cada habitante bebe 821.25 litros de refresco por año, esto es 661.25 litros más que cada habitante de todo México, donde el promedio es de 160, de acuerdo a un estudio del Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur (Cimsur).
Señala que algunas razones del alto consumo es que hay una laxa legislación hacia las empresas refresqueras, campañas de mercadotecnia en lenguas locales y la poca accesibilidad de agua potable, de calidad y en cantidad suficiente para los habitantes, sobre todo en zonas marginadas.
Estimaciones de El Poder del Consumidor, Organización de la Sociedad Civil (OSC), señalan que si un adulto consume cuatro botellas de 600 mililitros de refresco de cola, ingiere lo equivalente a 50 cucharadas de azúcar de cinco gramos cada una, es decir, bebe más del 500 % de la ingesta diaria de azúcares recomendada.
No necesitamos más azúcar
Erika Judith López Zúñiga, profesora investigadora de la Facultad de Ciencias de la Nutrición y Alimentos de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), enfatizó que el azúcar, dentro de la orientación alimentaria, se maneja como un accesorio porque proporciona un macro nutrimento llamado hidrato de carbono o comúnmente conocido como carbohidrato.
Estos hidratos de carbono se pueden encontrar principalmente en los cereales, como la tortilla (maíz), en frutas, el camote, yuca y otros alimentos naturales. Consumirlos de esta forma son suficientes para el cuerpo y ya no se necesita de una ingesta extra.
Adicionar azúcar y alimentos altamente procesados con gran contenido de azúcar y otros elementos como grasas a la dieta diaria, tiene un impacto directo a la salud que da como consecuencia el sobrepeso y la obesidad, que a su vez desarrollan enfermedades como diabetes e hipertensión.
Mencionó que la falta de educación en materia de salud y nutrición hace que mucha gente desconozca las raciones que debe consumir, en dónde y cómo, qué productos excluir.
Conforme avanza la edad el consumo de azúcar es más dañino para la salud, porque las funciones metabólicas del cuerpo van disminuyendo de forma natural, y en algunos casos de forma acelerada si es hay una mala alimentación y malos hábitos.
Alimentación y envejecimiento
A su vez, Anamaría Rosales Vargas, geriatra con alta especialidad en envejecimiento cerebral, comentó que hay muchos alimentos que afectan al cuerpo desde niños, los que son ricos en azúcares, harinas procesadas y altos en grasas, que provocan incremento de peso y afectan el funcionamiento cardiaco, pulmonar y cerebral.
Hay un sinfín de investigaciones del impacto de estas dietas a nivel corporal y cerebral. Actualmente se sabe que los receptores cerebrales no están hechos para el consumo de azúcar, sino para proteínas, lípidos y agua.
La mala alimentación ha generado cambios en el desarrollo de enfermedades crónico degenerativas, que ahora comienzan desde edades tempranas; esto ha llevado a México a ser el país con el mayor índice de obesidad infantil.
La tendencia de excesivo consumo de refrescos de cola se relaciona con la alta prevalencia de diabetes mellitus, que en la última década ha sido la principal causa de muerte en la región Sureste del país.
La investigadora López Zúñiga dijo que el consumo de productos procesados, como dulces y refrescos, se ha ido introduciendo en la cultura alimentaria, en tradiciones y rituales, como en las piñatas, el Día de Muertos y Navidad, e incluso, también en temas de salud, relacionando el tomar un refresco de cola para subir la presión o curar la diarrea.
El que las personas aprendan a leer las etiquetas, investigar sobre las sustancias e ingredientes más comunes y analizar la frecuencia con la que lo consume, ayudaría a que se alimentaran mejor.“En algunas comunidades indígenas suelen dar refresco de cola y cereales a los bebés de menos de un año de edad, lo que realmente es alarmante. La bebida la usan para sacar gases y cólicos”.“Un factor que ha influido en el alto consumo de bebidas y productos procesados es el marketing que manejan las empresas. Los venden como una necesidad, incluso en ciertas zonas son más baratos”.
Erika Judith López Zúñiga
Investigadora de la Unicach












