El efecto que producen los azúcares de los refrescos embotellados como de los alimentos en los dientes, depende del tiempo en que tardan en la boca, es decir, si se aplica el cepillado dental máximo una hora después de consumir cualquier cosa, de lo contrario comenzará a generar caries.
Filiberto Darío Pérez Díaz, odontólogo de práctica general, explicó que se pueden consumir los azúcares, pero debe existir una excelente higiene bucal, algo que desafortunadamente la mayoría de las personas no hace y por ello la alta incidencia de caries.
Detalló que al dejar pasar un largo tiempo sin aplicar el cepillado dental luego de consumir productos con azúcar, comenzará a desarrollarse la placa dentobacteriana, debido a que retirarlo en un lapso corto produce una degradación de los azúcares que genera un ácido.
Con eso se desmineraliza el esmalte de los dientes, lo que favorece la presencia de caries, la inflamación de encías y la presencia de enfermedad periodontal. El tiempo máximo para dejar pasar luego de consumir alimentos o bebidas es entre 60 y 90 minutos, pero no más.
La niñez es la más vulnerable
Los niños son más vulnerables en su salud bucal si no llevan una adecuada higiene porque tienen dentición temporal o mixta; en esta última los que se ponen en mayor riesgo son los dientes permanentes, por eso, además del daño que causa a su organismo, no se recomienda que consuman azúcares en exceso.
En su experiencia profesional, el odontólogo dijo que “no se trata de quitarle por completo el azúcar a un niño, porque es como quitarle su infancia; lo recomendable es que coman dulces, pasteles, refrescos, pero que tengan una estricta higiene bucal, y en eso deben estar pendientes los papás”.
Son pocas las personas que llevan una adecuada higiene bucal, incluso muchos dentistas tampoco lo hacen, por lo que desarrollan enfermedades bucales y ahí es cuando acuden por la atención; y aunque con los años ha aumentado la prevención, todavía es baja.
Los dentistas recomiendan acudir a realizarse una limpieza dental cada seis meses o cada tres en personas con enfermedades como diabetes para evitar el desarrollo de caries y requerir tratamientos más invasivos y costosos.












