Los baches encarecen el trasladarse en transporte particular, aseguró el docente e investigador, Gilberto Ruiz Cáceres.
Es este sentido, explicó que en promedio, los tuxtlecos llegan a gastar más de 128 pesos al usar su auto diariamente, alrededor del 22% de su salario mensual.
Expuso que las condiciones de las calles por las que se transita afectan directamente el rendimiento de un automóvil. “Si ponemos de ejemplo a la capital chiapaneca, es claro que los gastos por llantas y suspensión, así como de mantenimiento serán necesarios con mayor frecuencia, lo que hará que sea más caro usar su automóvil”, sostuvo.
El investigador explicó que, de acuerdo a su análisis, el gasto general por unidad al recorrer un kilómetro está determinado por los siguientes costos: gasolina: 1.82 pesos por kilómetro; llantas y suspensión: 0.16 centavos por kilómetro; mantenimiento: 0.25 centavos por kilómetro; automóvil: 1.68 pesos por kilómetro y seguro: 0.37 pesos por kilómetro, dando un total de cuatro pesos con 28 centavos por kilómetro.
Tomando en cuenta que el recorrido promedio de un usuario tuxtleco por día es de 30 kilómetros, lo que los automovilistas promedio gastan al día en su transporte privado es de 128 pesos con 40 centavos. Representando un costo al mes de tres mil 852 pesos, lo que representa un 22% del ingreso promedio familiar de un trabajador profesionista asalariado.
Gilberto Ruiz detalló que el análisis realizado está vinculado al costo por kilómetro en un automóvil particular tipo sedán dentro de la ciudad.
Hablando de un auto para cinco pasajeros con motor de 1.8 litros, con equipamiento intermedio y aire acondicionado, el cual rinde en ciudad en promedio 12 kilómetros por litro sin tráfico y hasta ocho kilómetros con un tráfico pesado, dándonos un promedio de 10 kilómetros por litro.
Finalmente, el analista argumentó que debido a la falta de educación financiera y a que damos por sentado el beneficio de tener un auto, la mayoría del tiempo “cuando salimos y hacemos un recorrido con nuestro automóvil, no nos ponemos a pensar lo que el realizar ese recorrido nos cuesta, pues la cotidianidad nos impide analizar nuestros hábitos diarios y sus costos”.











