Bailarín tanto como deportista

Bailarín tanto como deportista

Roberto Bernardino Molina Coutiño, a sus 66 años, disfruta del baile como lo hizo al cursar sus estudios de primaria, donde cuenta que era el preferido de las maestras y profesores por su habilidad para aprender los pasos de los bailables regionales y del folklore mexicano.

Su alegría la impone hasta en su singular manera de vestir, desde los zapatos hasta el sombrero, sin faltar las cadenas que le dan un toque especial, digno de un pachuco bailarín, aficionado al mambo, danzón, boleros, salsa y todo al ritmo de la marimba.

“Considero que es mi manera de transmitir mi alegría o cuando la música es muy alegre, me atrevo hasta gritar pero de alegría, la marimba para mí es lo mejor que me pudo haber pasado me gusta”, relata.

Fue en el año 2000 que llegó al Parque de la Marimba como espectador junto a Helen Farrera Vázquez, su esposa, y desde entonces no se pierden una tarde en el Parque de la Marimba.

“Yo te bailo al ritmo de cualquier música, me gusta escucharla, primero es necesario entenderle para luego transmitir mis pasos; no soy muy específico en mi forma de vestir, es decir, me gusta los colores llamativos, vivos, alegres; no uso un solo tono, trato de que sea combinado, que sea algo que me haga sentirme a gusto, que me haga sentir alegré”, sostuvo.

En entrevista asegura que él no es muy dado a coleccionar zapatos, sino que todo lo que usa es lo que la capacidad de su bolsa le permite y todo aquello con lo que pueda contagiar su alegría a los visitantes nacionales y extranjeros que acuden a este espacio recreativo de la capital chiapaneca.

“Compartimos nuestro baile con todos, mi esposa por igual le digo que comparta su alegría con los visitantes, entusiasmarlos a que pasen un rato ameno y que se olviden de sus problemas, de sus aflicciones e incluso no se la creen que tenemos más de 60 años”, asegura.

De su vestimenta resaltan dos cadenas, una de ellas luce más que la otra (es de oro), situación que le ha llevado a ser víctima de los amantes de lo ajeno ya en dos ocasiones.

“Como todos tengo miedo a los delincuentes, yo lo único que les pido es que no atenten contra mi vida, es más sin ropa puedo quedarme; el que me quiera robar que me lo pida, porque ahora sí, como dicen la vida es primero”, asegura.

Nacido en la colonia Ricardo Flores Magón, del municipio de Venustiano Carranza, de oficio mecánico de maquinaria pesada, Molina Coutiño cuenta que desde 1966 al iniciar la construcción de la presa Chicoasén vino a radicar a la capital. Desde entonces, como lo hiciera cuando era pequeño, hoy sigue disfrutando de los diversos ritmos y melodías al son de la marimba.