El problema del agua dulce en México radica en que se encuentra espacial y temporalmente mal distribuida; el mayor porcentaje de este recurso está en el sur sureste, donde existe a su vez menor porcentaje de población respecto al centro y norte, donde hay poca agua y muchas más personas.
Martín Mundo Molina, profesor investigador de tiempo completo de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), comentó en el marco del Día Internacional del Agua, que en el sur sureste el recurso de la tierra para usos agrícolas no es tan bueno a pesar de contar con más agua.
Mientras que al norte del país están las mejores tierras de cultivo y hay mayor concentración poblacional, pero hace falta mucha agua. Hay una distribución espacial inadecuada, “poca gente en el sur, mucha agua y pobreza; muchas personas, buenas tierras, pero poca agua en el norte”.
Sobre la grave sequía que se ha reportado a nivel nacional, el investigador dijo que este año no es tan extrema como se pinta, incluso es más baja que otros años, como en el 2012, que se registró un porcentaje de sequía excepcional y extrema en 45 % del territorio nacional, pero hoy en día es menor al 10 %.
Lo que se registra actualmente en Chiapas ni siquiera es sequía, se clasifica como anormalmente seco, que se focaliza en la región septentrional de la entidad, una franja que va de Ocosingo hasta Ocozocoautla, “pero es el periodo normal de seca y estamos en la parte más relevante del periodo de estiaje”.
En nuestro estado es una realidad que miles de personas todavía no tienen acceso al agua potable, lo que entra en las responsabilidades del Estado y sus instituciones para garantizar ese derecho humano.
Por ejemplo, en Tuxtla Gutiérrez está el río Grijalva a menos de 15 kilómetros, es el segundo más caudaloso, sin embargo, la estructura de agua potable tiene serios problemas, el sistema de distribución es muy viejo y hay zonas donde existen muchas fugas que no se pueden reparar.
Ahí entra el factor económico ante la falta de recursos para sustituir la infraestructura. Aunque se tiene cerca el río Grijalva las pérdidas son altas; como indicador se puede decir que, de cada 100 litros que se sacan, se pierde la mitad en fugas.












