Voluntarios que sirven en el “Comedor Comunitario San Roque” ubicado a un costado de la Iglesia de Santo Domingo en el centro de Tuxtla, dan a conocer que el flujo de migrantes va en detrimento en lo que va del 2019.
Este comedor atiende diariamente entre 70 y 80 personas en condición de indigencia, solas y de bajos recursos, en un horario de 12 a cuatro de la tarde, consiste en un plato de comida, un vaso de agua, los que pueden cubrir la cuota, dan cinco pesos de pago.
Deysi Constantino Escobar, voluntaria del lugar informó que a principios del 2018, hasta finales se presentó una gran cantidad de migrantes, eran hasta 150 que hacían fila para recibir los alimentos, en la mayoría de los casos familias enteras.
Consideró que, debido al libre paso ahora los viajeros no pernoctan en Tuxtla, la han descartado como punto de llegada.
“Casi todo el 2018, estuvimos atendiendo entre 120 y 200 migrantes, desde temprano estaban haciendo fila para tener alimentos, afortunadamente siempre alcanzó, recordemos que el comedor funciona gracias a donaciones”, indicó.
A diferencia de los migrantes que han ingresado últimamente por Frontera Hidalgo, los que han llegado a la capital chiapaneca se han mostrado educados, limpios y sin conductas que alteren el orden social.
“En todo este tiempo no se han presentado problemas, han sido ordenados, aseados, no son agresivos, han estado uno o dos días y se van”, remarcó.
A las actividades de servicio comunitario se suman jóvenes de 12 a 15 años, repartiendo alimentos y cocinando para los que menos tienen.












