“En próximas fechas, las tarjetas de crédito bancario también estarán sujetas a fiscalización por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT)”, informó en conferencia de prensa René Cruz Montalvo, investigador y catedrático en la Escuela Bancaria Comercial.
Hasta 2013, las tarjetas de crédito no representaban ningún tipo de problema para los tarjetahabientes, más que el financiero (incluso algunas personas tenían varias), y lo único que les preocupaba era poder financiar su deuda.
Pero desde 2014, el SAT amplió su esfera de revisión incrementando su fiscalización al considerar los gastos que los contribuyentes realizan con tarjeta de crédito.
Lo que hacen es revisar los gastos que las personas físicas realizan con las tarjetas de crédito cuando éstos no concuerdan con la cantidad con la que se registraron ante Hacienda.
Esta incongruencia entre la cantidad con la que se dieron de alta como contribuyentes y los gastos que generan con la o las tarjetas de crédito es lo que se conoce como “discrepancia fiscal”.
Más de 18 millones de personas usan tarjetas de crédito como una forma de financiamiento y se considera que 80 de cada 100 no pagan el total de su deuda. Tema aparte es si las tarjetas de crédito son una buena opción de financiamiento o bajo qué condiciones sí pueden o no pagar.
Lo que en realidad ocupa la atención del SAT es que quienes registran determinado número de ganancias tengan un poder de adquisición superior a éstas, ya que surgen dudas acerca de cómo hacen para pagar algo que aparentemente no pueden costearse con sus salarios.
De ahí derivan suposiciones como que pretenden ocultar ingresos, es decir, que no han registrado todos sus negocios y esto pueden llevar a que sean llamados a declarar acerca de tema y justifiquen esos gastos.
Lo aconsejable es que se deje de lado una de las prácticas más realizadas por los chiapanecos, la cual consiste en prestar las tarjetas de crédito a los parientes o amigos que no cuentan con una, porque entre más se use una tarjeta más se abre la línea de crédito, haciendo suponer que el ingreso es superior al que se tiene.
Cabe mencionar que aunque desde 2014 a la fecha, cada vez son más las instituciones bancarias que están siendo fiscalizadas, aún quedan un par que no están sometidas a este tipo de revisión, que son las más pequeñas, una de las cuales solicitó amparo.











