La fotografía en Chiapas ha ido en constante evolución debido a que más aficionados, profesionales y fotoperiodistas se han sumado a la labor. Salen a la calle para inmortalizar las historias que se viven a diario.
Ante este auge de imágenes, desde las montañas del Sureste se dará inicio a un proyecto llamado Balam Akab, que en maya quiere decir “jaguar de la tierra”.
La fotografía es vida, el congelar historias, fragmentos de episodios para que no queden en el olvido. “El archivo gráfico preserva los documentos esenciales, atemporales, pero también modernos”.
Este colectivo, integrado por fotoperiodistas chiapanecos y colaboradores de esta casa editorial, pretende promover el trabajo de sol a sol de cada uno de ellos.
“La fotografía es un retrato vivencial donde van implícitas emociones y sentimientos”, comenta Carlos López, miembro de este proyecto.
Las imágenes de vida tienen su propia expresión óptica que pueden ayudar a comprender y entender la cotidianidad de los pueblos, de la gente y del día a día.
Balam Akab también busca la colectividad con otros fotorreporteros y fotógrafos que constituyen proyectos nacionales e internacionales, presentando y compartiendo documentos gráficos objetivos, serios y reales.












