"Apenas ha transcurrido la mitad del camino rumbo a los simbólicos primeros 100 días como Presidente de México, cuando Felipe Calderón ofrece un balance inicial de sus acciones de gobierno en el cual destaca que ha actuado con prudencia y que no es ajeno a la complejidad frente a los retos que habrá de encarar con un equipo más coordinado, más ordenado y constantemente a prueba.
En entrevista con El Univeral, el mandatario revela que es un hombre que piensa igualmente con el lado político del cerebro que con el económico. Reconoce el liderazgo responsable de la oposición, que contra todas las expectativas logró sacar adelante el Presupuesto de este ano de manera unánime, y habla de acercamientos fructíferos para negociar temas otrora imposibles de consensuar, como por ejemplo la reciente reconsideración del subsidio en el precio de la leche Liconsa.
Y es que el hemisferio económico de Calderón también aparece en el primer corte de caja donde no descarta la palabra prohibida del ""subsidio"" a productores de maíz si fuera necesario, aunque la combina con un apego inequívoco a la libre competencia.
En suma lo suyo es la política económica que va tras las deformaciones del mercado, tales como la especulación y los monopolios, que nos hacen perder competitividad y afectan el bolsillo y el estómago de los mexicanos.
Ante ello anuncia el uso de las atribuciones del Estado, su capacidad reguladora, para desarticular a quien incurra en prácticas monopólicas y amenaza con cárcel a quien acapare y especule con la tortilla.
La efectividad de las acciones de gobierno está por verse, pero no la voluntad de hilar fino, bajo la conducción personal de un Presidente de la República de tiempo completo, que supervisa, conduce y controla a su equipo. Todo un cambio de estilo con respecto a su predecesor.
Más que acciones espectaculares para legitimarse en el poder, dice preferir la perseverancia. Más que llegar a cobrarse facturas de campana, ofrece dedicarse a trabajar con quienes fueron sus adversarios políticos.
Quien fue presidente de partido, legislador y asambleísta, quien ha pasado la mayor parte de su vida adulta inmerso directa o indirectamente en procesos políticos, reconoce el encono nacional derivado de la elección de julio del 2006, y en su análisis sorprenden las coincidencias con posiciones de otras fuerzas políticas antagónicas en esa contienda, pero que al igual que él están pidiendo una reforma electoral que pase por hacer menos costosas, menos largas y menos mediáticas las campanas.
Es positivo igualmente su coincidencia con políticos de signos contrarios en cuanto a la necesidad de blindar la democracia nacional del financiamiento del narcotráfico, que el presidente Calderón sostiene debe controlarse como asunto de seguridad pública y evitar que se transforme en una amenaza a la seguridad nacional.
Un Presidente metido en los temas, pendiente de todo, que parece dispuesto a usar el poder derivado de su investidura puede ser útil en tiempos económicos y políticos turbulentos. Eso si y sólo si no se pierde en el camino o se obnubila con triunfalismos prematuros. (El Universal)
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