Bancos: la deuda social

De junio del ano pasado al del presente, la banca de México vio crecer sus ganancias de 12 mil 275 millones de pesos a 24 mil 245 millones, según la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. La rentabilidad del sector financiero es de 26.19%, principalmente por el crecimiento en el renglón del crédito al consumo, según el presidente de la Asociación de Bancos de México, Marcos Martínez.

Sin embargo, el representante de la ABM reconoce que hasta ahora la banca atiende al segmento económicamente más alto de la población mexicana, pero que se buscan fórmulas para dar crédito al sector de menores ingresos. Bien, si llega a concretarse una pretensión de tal importancia. Hoy la banca maneja un billón 593 mil 534 millones de pesos, ha visto crecer el número de clientes en 17% y aumentar de 34 a 40 millones el número de tarjetas de crédito y de débito.

El negocio de la banca consiste en obtener dinero a tasas bajas y prestarlo a intereses altos, además del cobro de comisiones diversas. Sin embargo, parece ser un creciente reclamo social que este cuantioso auge en los beneficios netos que la banca obtiene no obedecen a la excelencia de su desempeno.

La banca mexicana opera con niveles de eficiencia menores al promedio mundial, pero por el contrario cobra a los usuarios comisiones hasta cuatro veces superiores a las que las mismas instituciones tienen en otras partes el mundo.

El sector financiero intenta adaptarse a las necesidades del mercado mexicano, admite Anatol von Hahn, vicepresidente de la ABM; reconoce que llevará tiempo conseguir que las instituciones bancarias alcancen niveles de eficiencia que son regulares en el resto del mundo.

Esto, sin embargo, no es óbice para que los bancos vean incrementar sus cuantiosas utilidades anuales, 39% de las cuales son fruto de las comisiones de crédito, que llegan a ser de 77% y 80%, en tanto que en los países donde los mismos bancos tienen sus matrices son de 25 (Espana), 18 (Canadá), 16 (Reino Unido) y 9 (Estados Unidos), según Óscar Levín, presidente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros.

El sector financiero es prioritario en el desarrollo económico de las naciones. Por eso es que resulta de la mayor trascendencia que se atiendan los reclamos sociales ante las deficiencias de la banca, como son la falta de transparencia de sus operaciones y la limitada infraestructura que la sostiene. Casi la mitad de los ingresos del sector, 45%, es producto de actividades sin riesgo, de altas tarifas por concepto de disponibilidad en efectivo y de altas anualidades por cuentas de cheques, según Levín Coppel.

Resulta muy positivo que el presidente de la ABM reconozca que los sectores populares permanecen marginados del crédito bancario y que los financiamientos tampoco son destinados a las actividades que más amplias repercusiones económicas tienen en el desarrollo nacional.

Lo que ahora se esperaría es que esas óptimas condiciones de salud monetaria con que hoy opera la banca se reflejen en una mejor atención a los usuarios de los servicios. Es tiempo, entonces, de que el sector, ahora en manos mayoritariamente de capitalistas extranjeros, asuma una mayor responsabilidad social y en el crecimiento económico del país. La banca bien puede reorientar su función para canalizar fondos mayores al desarrollo nacional. Esa es la trascendencia de su tarea.

Al mismo tiempo las autoridades financieras mexicanas deberían mejorar sus niveles de supervisión del sector e inducir los necesarios y urgentes apoyos monetarios que requieren diversos sectores para la reactivación económica de México. (El Universal)