Barrio Santo Domingo: lo están dejando morir

Fue uno de los primeros barrios del municipio, el cual luce transformado por la mancha urbana. Carlos López / CP
Fue uno de los primeros barrios del municipio, el cual luce transformado por la mancha urbana. Carlos López / CP

Un estudio académico sobre el barrio Santo Domingo, emblemático sector del centro histórico de Tuxtla Gutiérrez, alerta sobre la acelerada desaparición de su patrimonio arquitectónico tradicional y la transformación de su tejido social y ambiental.

La investigación “Identidad y raíces. Caracterización y puesta en valor del patrimonio arquitectónico tradicional.

El barrio Santo Domingo”, liderada por la arquitecta Amalia Parra Zebadúa, fue parte de su tesis doctoral en la Universidad Politécnica de Cataluña, contó con la colaboración del Cuerpo Académico de Desarrollo Urbano (CADU) de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach).

Pérdida irreversible

De acuerdo con el Programa Parcial de Ordenamiento del Centro Histórico (1999), el barrio albergaba 103 edificaciones catalogadas como patrimonio tradicional y popular. Sin embargo, al inicio de la investigación en años recientes, solo 61 permanecían en pie, y para 2023, el número se redujo a 52.

Esto significa una pérdida del 59 % en poco más de dos décadas. La desaparición de estas construcciones (muchas reemplazadas por estacionamientos y comercios) refleja la falta de políticas efectivas de conservación y la presión de la especulación urbana.

Abandono

El análisis de usos de suelo, actualizado en 2023, evidenció un avance de actividades terciarias (servicios y comercios) hacia calles antes residenciales, así como un aumento de lotes baldíos y estacionamientos.

La relocalización de la central de autobuses en 2005, el abandono progresivo de residentes y los efectos de la pandemia por covid-19 aceleraron el declive de los usos mixtos (residencial-comercial), cruciales para la vitalidad del barrio. Actualmente, el 36 % de las viviendas están abandonadas (casi el doble del promedio urbano), y muchas de las que persisten están en venta o subutilizadas, con plantas altas vacías en edificios comerciales.

El estudio incluye mapas comparativos que ilustran la drástica reducción de inmuebles patrimoniales y el cambio en los usos de suelo, herramientas clave para replantear políticas urbanas.

Menos verde, más riesgo

El estudio también destaca la degradación ambiental. La vegetación, antes concentrada en patios interiores, hoy en día es casi inexistente en el espacio público, excepto en los menguados márgenes del río Sabinal, afectado por invasiones de predios y falta de infraestructura pluvial.

La pavimentación de calles con materiales no permeables y la ausencia de drenaje agravan el riesgo de inundaciones en temporada de lluvias. “Las nuevas construcciones, desde los años 60, han ocupado el 100 % de los terrenos, eliminando áreas de absorción”, señala el documento.Parra Zebadúa subraya la urgencia de entender las causas del éxodo residencial mediante encuestas a los habitantes restantes. Además, propone rescatar el 28 % de las edificaciones abandonadas que son patrimonio tradicional, así como impulsar incentivos para rehabilitar espacios subutilizados.

El estudio incluye mapas comparativos que ilustran la drástica reducción de inmuebles patrimoniales y el cambio en los usos de suelo, herramientas clave para replantear políticas urbanas.